CAPITULO 1 HEERO
El panel principal de mi cabina parpadea en un rojo intermitente, iluminando el espacio reducido con ráfagas irregulares de luz, la alarma de presión hidráulica suena con un pitido monótono y constante que resuena dentro de mi casco sin piedad, amenazando en desconcentrarme.
Afuera en el espacio, tres cazas clase Aries a las doce más un Taurus adaptado a combate espacial a las cuatro, la suma de todo esto, solo vaticinaba un final trágico.
Mi mano derecha apenas me responde cuando intento ajustar la palanca de mando , fui alcanzado por un impacto directo del cañón de energía del Taurus, atravesó el blindaje del hombro derecho del Wing, destruyendo los servos principales y la articulación del brazo de este, el impacto secundario contra el fuselaje de una estación abandonada donde estábamos combatiendo hizo el resto, mi torso golpeó duramente contra la consola, fracturándome al menos dos de mis costillas y provocando un neumotórax leve, fácilmente lo sé por la dificultad para llenar los pulmones de oxígeno y la sangre tibia que empieza a acumularse en el filtro de la máscara de mi casco.
—Atención a todas las unidades de Oz —la voz del líder enemigo se cuela por la frecuencia de radio interrumpida por la estática dándole un tono siniestro—. El objetivo está inmovilizado, desactiven los sistemas de propulsión, lo necesitamos vivo.
Ignoro la transmisión, enfocándome regreso a los datos, estos son claros, sin el brazo derecho, el rifle de energía es inservible, la capacidad de maniobra está reducida al 12%, la probabilidad de escapar de cuatro unidades de combate 100% funcionales versus mis condiciones es del 3.4%.
No hay duda alguna misión ha fracasado, siguiendo el manual lo que sigue es la activación del protocolo de seguridad de la tecnología Gundam que en estos casos es inequívoco.
Extiendo la mano izquierda, sorteando los chispazos de la consola destrozada y levanto la cubierta del interruptor de autodestrucción, mis dedos rozan el conmutador de seguridad sintiendo el frío de este, el detonador interno acabará con los restos del Gundam y borrará cualquier dato tecnológico sensible antes de que las tropas de Oz puedan ponerle un mano encima.
Mi vida es un recurso irrelevante en esta ecuación, la preservación de la tecnología Gundam es el objetivo prioritario del resguardo... por el bien de las colonias.
"Tres segundos para activar el temporizador", me digo, no hay miedo, solo la ejecución fría de una orden dada desde el inicio de esta guerra, es más fue la primera orden que se me dio, la más importante.
**** Tres ****
El radar emite un sonido agudo, una firma térmica masiva aparece a espaldas del escuadrón enemigo a una velocidad alarmante.
**** Dos ****
Una silueta negra, envuelta en campos de distorsión electromagnética que borran su presencia en los escáneres, surge de las sombras de los maltrechos restos de la colonia, como un Dios de la muerte aparece la hoja flamígera de una guadaña de energía que atraviesa limpiamente la cabina del Taurus antes de que la unidad de Oz pueda reaccionar y una gran explosión de luz ilumina la penumbra del sector.
**** Uno ****
—¡Oye, chico suicida! —la voz de Duo se escucha en el canal de comunicación interno, saturada, rápida y cargada de una molesta familiaridad— ¡Pon las manos lejos de ese maldito botón de autodestrucción si no quieres que te muela a palos yo mismo antes de que lo haga la bomba!
Mi dedo se detiene al roce del interruptor.
A través del visor agrietado veo al Deathscythe desplazarse como en un baile macabro entre los restos del escuadrón de Oz con una precisión mortal, la segunda unidad enemiga cae en segundos, dividida en dos por su guadaña.
Duo se mueve con una furia errática, completamente alejada de la doctrina militar, violando cualquier lógica de prudencia táctica, en verdad de cual quier tipo de prudencia.
—¿Qué haces aquí, Duo? —mi voz sale raspada, cortada por un puntazo agudo en el costado por mis heridas —La orden de la base era retirarse, esta zona está comprometida ya no es segura
—Sí, bueno, ya me conoces —responde mientras destruye al último Aries con un disparo directo a su escudo vulcan— verás lo que pasa es que nunca he sido muy bueno siguiendo las órdenes de ancianos que están a miles de kilómetros, ahora mantén tu boquita cerrada y hazme el valor de no morirte, los de Oz tienen más refuerzos en camino y tu nave parece un pedazo de chatarra humeante.
El Deathscythe se posiciona frente a la cabina destrozada del Wing, la luz verde de sus sensores principales brilla en la oscuridad iluminando mi cabina.
Mi visión comienza a nublarse por la pérdida de sangre y la falta de aire, el dolor, que hasta ahora se había mantenido al margen de mi conciencia, empieza a invadir de apoco de mis sentidos por la baja abrupta de la adrenalina en mi cuerpo, apoyo la cabeza contra el respaldo del asiento, sintiendo cómo el sistema de soporte vital del traje falla definitivamente.
Calculé mal.
Duo Maxwell no es una variable predecible dentro de esta ecuación y por primera vez desde que comenzó esta misión, no sé exactamente cuál es el siguiente paso ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario