28 sept 2026

El lenguaje de las flores -cap 5

capitulo 5 tu presencia me tranquiliza 

El monitor parpadeaba con insistencia, proyectando destellos de luces azules y rojas sobre las paredes frías de metal del hangar, dentro de la cabina de Sandrok, el aire se sentía denso, cargado con el zumbido eléctrico de un centenar de futuros que uno tras otro competían por gritar al mismo tiempo en la mente de Quatre.

El sistema Zero lo había atrapado de nuevo.

Cada terminal conectada a su conciencia escupía múltiples datos, probabilidades de muerte, formas de destrucción masivas y rutas que llevaban a un inevitable fracaso de la misión.  sus ojos aguamarina, normalmente cálidos, estaban fijos en el vacío, dilatados por el terror de una sobrecarga mental que amenazaba con disolver su identidad.

 Las manos de Quatre temblaban violentamente sobre la consola de mando, el frío recorría sus venas para él, el mundo exterior ya no existía, para él, en ese momento, solo había gritos mudos y un abismo infinito como el espacio que se lo tragaba por completo.

Nadie más podía aproximarse, cuando otros intentaban hacerlo el sistema Zero interpretaba su presencia como una amenaza, disparando una respuesta defensiva de forma inmediata.

Unos pasos apresurados resonaron en las rejillas del suelo, estos no pertenecían a cualquier persona, eran firmes, medidos, con el compás exacto de alguien que conocía demasiado bien el peso de la locura digital y las sombras de la guerra que ese sistema maldito podía causar.

Trowa apareció en el umbral de la escotilla de Sandrok, su rostro, por lo general impenetrable, mostraba urgencia y preocupación, sin dudarlo un solo segundo, ignoró las alarmas que parpadeaban en rojo y las advertencias automáticas del sistema, escaló hasta el interior de la cabina.

—Quatre!! —llamó su voz con un grito, áspero y completamente firme.

No hubo respuesta alguna, el rubio seguía atrapado en su tormenta, con el pulso acelerado y el rostro empapado de un sudor frío, murmuraba cifras y escenarios catastróficos que se desvanecían antes que el siguiente tomara forma.

Trowa no intentó apagar los paneles a la fuerza ni sacarlo con brusquedad, sabía que al hacer eso rompería la poca cortadura que quedaba en ese instante, en su lugar hizo lo único que pensó que funcionaria, acortó el espacio restante, ignorando el parpadeo hostil de las pantallas, posó sus manos directamente sobre las mejillas heladas de Quatre.

El contraste fue inmediato, la piel áspera y cálida de Trowa actuó como un corte seco en medio del ruido de la cabina.

—Mírame —ordenó Trowa, inclinándose hasta que sus frentes chocaron entre si, obligándolo a romper el ciclo infinito de las proyecciones— estoy aquí, no hay más batallas ni guerras, solo estoy yo aquí y ahora.

La mente de quatre quedó en blanco más bien fue iluminada por un ardiente recuerdo, ellos se encontraban caminando por uno de los jardines de la nación winner cuando Trowa se detiene frente de una pared llena de una tupida enredadera de petunias en flor, cada flor era delicada y de diversos colores, sumado a la suave fragancia le daban una enorme sensación de paz, estar ahí junto con la presencia de la persona que más amaba sin duda inundaba su corazón de tranquilidad, ese recuerdo era su mayor tesoro.

Quatre parpadeó lentamente, sus párpados temblaban delatando el esfuerzo por regresar al presente, las voces que invadían su cabeza comenzaron a apagarse, ahogadas por el sonido real de las dulces palabras de Trowa, mientras el cuerpo de este bloqueaba el resplandor de los monitores.

Lentamente, la rigidez en el cuerpo del rubio se desmoronó, sus manos cambiaron los mandos de la consola para aferrarse con desesperación a las solapas de la chaqueta de Trowa, buscando un punto de apoyo en medio del caos, apoyó la frente contra su hombro, exhalando un tembloroso suspiro que arrastró el último rastro del terror.

Trowa lo rodeó con fuerza, protegiéndolo del frío metálico de la cabina, con la certeza de que, mientras él estuviera a su lado, ningún abismo volvería a ser lo suficientemente hondo como para perderlo.



26 sept 2026

El lenguaje de las flores - capitulo 4

Capitulo 4 nuevos comienzos 

La declaración de Trowa aún permanecía suspendida en el aire de una manera electrizante, para Quatre, el ramo de tulipanes que ahora permanecía  junto a sus notas en su buró, no era solo la confesión de un sentimiento profundo, era el cierre definitivo de una larga etapa marcada por la guerra, la culpa y la prudencia extrema de un soldado que no sabía cómo expresar con palabras  sus sentimientos, aquella mirada transparente de Trowa había derribado la última muralla que los separaba  dejando al descubierto un horizonte brillante y un futuro lleno de esperanzas.

​Al despuntar la mañana el mayor ya no se encontraba en la habitación, recordaba haberse quedado dormidos juntos pero debía recordar que aún estaban en guerra tristemente, y debían acudir a cualquier llamado que siguiera, Quatre se levantó para caminar,  entre los senderos del patio posterior de lo que era su mansión en L4.

 La tierra, antes dura y castigada por la helada, comenzaba a ceder, al vivir en una colonia de recursos naturales debían ser muy estrictos con mantener las estaciones del año para que las plantas den todo su potencial, así es como en uno de los jardines que poseían pudo distinguir brotes nuevos que emergían del suelo, eran  narcisos, erguidos con elegancia sobre sus tallos flexibles, desplegando cálices amarillos que capturaban la primera luz de la mañana. Eran las primeras flores en brotar, las primeras en anunciar  la llegada del calor,  dando fin  de forma tajante la temporada del resguardo, la cautela había quedado atrás, un paralelismo con sus sentimientos que le hizo sonreír.

​Quatre cortó un ramillete de narcisos con sumo cuidado, ​buscó a Trowa junto al gran ventanal del hangar, donde el piloto observaba las primeras horas de la mañana.

 Había en la postura de Trowa una tranquilidad inédita, como si al liberarse del peso de su secreto por fin se permitiera habitar el presente sin mirar por encima del hombro, en una búsqueda constante de enemigos, el rubio  se acercó despacio sin romper aquel momento de calma,  se acomodó a su lado, contemplando el mismo espacio donde la bruma de la mañana terminaba de disiparse.

​Sin pronunciar palabras, Quatre le extendió los narcisos a su compañero quien los recibió con cuidado, rozando las coronas radiantes que traían consigo el perfume sutil de un nuevo comienzo, el menor sonrió con plenitud y apoyó suavemente la cabeza contra el hombro fuerte de quien es el dueño de sus sentimientos, trowa lo abrazó captando su mirada para luego besarlo, puedo sentir la firmeza de su aliento y la certidumbre de su presencia.

​El gesto no requería más explicaciones. Los narcisos marcaban una división entre lo que vivieron en el pasado  y lo que comenzaban a construir,  un espacio donde ambos, libres de los fantasmas del pasado, echaban a andar sobre un camino completamente nuevo llenos de esperanza.

22 sept 2026

El lenguaje de las flores- cap 3

Capitulo 3 declaración de amor 

La audacia de su rubio amigo aún resonaba en su mente sobretodo en su pecho, durante años, guardar lo que sentía había sido tan natural para trowa como lo era respirar, una estrategia de supervivencia aprendida en el rigor de la vida marcial en que había crecido o más bien en la que había sido moldeado, el juego de insinuaciones que mantenían con Quatre ya no era suficiente, mirarlo de frente a los ojos la mañana anterior le hizo comprender que la cautela había alcanzado su límite y en cualquier momento esta se rompería y esta sería devastadora. Era momento de dejar de esconderse, afrontar todos aquellos sentimientos.

Pero antes de que el sol despuntara sobre el horizonte, Trowa se encontraba de camino a una nueva misión que lo llevo a estar ausente todo el día y gran parte de la noche.

 Había estado todo el transcurso de la misión pensando en la mejor forma de declarar sus sentimientos incluso el piloto del 02 se había dado cuenta de lo inusual de su conducta, de regreso a los cuarteles de los Maganac en el escaparate de una florería los vio la flor perfecta que era sin duda un reflejo de sus sentimientos a diferencia de la timidez de la acacia o la naturaleza efímera del lirio, aquellas flores poseían la firmeza de un veredicto definitivo.

Tomo el ramo de flores, tulipanes rosas con la firmeza limpia de quien sabe exactamente lo que su corazón desea.

Encontró a Quatre en el estudio, sumergido entre mapas y la luz dorada de un nuevo amanecer que comenzaba a filtrar por la ventana.

_ no es muy temprano para que estés levantado _ preguntó el mayor apoyándose en el marco de la puerta escondiendo el ramo de tulipanes en su espalda.

 Al escuchar su voz Quatre alzó la vista con una sonrisa tibia a medio formar.

_ no podía dormir, para serte sincero estaba algo preocupado _ se levantó del escritorio para caminar hasta donde Trowa, pero se detuvo al notar la serenidad absoluta en el rostro del piloto. 

Trowa cortó la distancia entre los dos y se detuvo dejando solo un paso entre ellos, sin rodeos, extendió el ramo de flores, esta vez no lo dejó sobre el piano ni lo escondió entre los libros para que él los encontrara de forma sutil, lo sostuvo directamente frente al pecho de Quatre, obligándolo a tomarlo con ambas manos, su corazón latía con fuerza desbocada. Nunca, en ninguna de sus misiones se había sentido así tan nervioso que hasta sus manos temblaban.

Cuando los dedos de Quatre se cerraron alrededor del ramo, Trowa no se retiró sino que cubrió suavemente la mano de Quatre con las suyas, sellando el contacto sobre los pétalos aterciopelados. Sostuvo su mirada en un silencio denso y claro, donde cada barrera que solía protegerlo se disolvió por completo.

 Quatre contuvo el aliento al sentir el pulso firme de Trowa contra su piel, leyendo en la intensidad de sus ojos el peso de una entrega total, y sin ningun previo aviso alzó las puntas de sus pies para llegar a la altura necesaria para sellar aquella dulce declaración con un beso.




21 sept 2026

El lenguaje de las flores - cap 2


Capitulo 2 coquetería 

La ramita de acacia descansaba a salvo en un pequeño frasco sobre la mesa de noche de Quatre. Trowa le había dejado un mensaje silenciosamente claro y muy acorde a su personalidad la tarde anterior, Quatre no estaba dispuesto a dejar que la respuesta se quedara en un simple pensamiento suspendido en el aire, sino que tenía que ser algo concreto.   Trowa había decidido dar el primer paso para definir sus sentimientos rodeado en la sombra, él respondería con toda la fuerza que la luz le brindara.

En el pequeño patio del refugio donde se encontraban, entre las hierbas y montes, los lirios habían abierto sus cálices* anaranjados al sol, eran flores luminosas, imposibles de pasar por alto, nacidas para llamar la atención de forma exclusiva, con descaro durante las pocas horas que duraba su floración antes de desvanecerse al atardecer, el color vivo y cálido de los pétalos era una rebelión tormentosa contra la monotonía gris en la que Trowa solía refugiarse del mundo.

Quatre cortó uno de los tallos más vistosos con sumo cuidado.

Cuando cruzó el umbral del taller, el tintineo de las herramientas y el aroma a café recién preparado confirmó que Trowa ya llevaba varias horas despierto, el piloto estaba inclinado sobre la mesa de trabajo, concentrado en el ensamblaje de una pieza mecánica, con la sombra de su habitual reserva cubriéndole parte del rostro rostro como una máscara impenetrable.

En lugar de mantener la distancia prudente de siempre, el rubio avanzó con pasos amortiguados pero firmes, se inclinó sobre el espacio de Trowa, invadiendo su campo de visión sin pedir permiso, con un gesto deliberadamente pausado, deslizó el lirio directamente sobre los esquemas técnicos y herramientas que el piloto estaba usando, haciendo que uno de los aterciopelados pétalos rozara la mano curtida de Trowa.

Al sentir el contacto sedoso de los pétalos junto con la breve fricción de los dedos del rubio contra los suyos, el mayor se congeló, más bien le causaron un corto-circuito en sus emociones quedando la llave inglesa en su mano inmóvil.

Quatre apoyó el codo sobre la mesa y descansó la barbilla en la palma de una de sus manos, inclinando ligeramente la cabeza. Sus ojos aguamarina sostenían la mirada del piloto con un matiz inédito, una chispa juguetona, un parpadeo de audacia que buscaba provocar una grieta en la impasible compostura de su compañero. La distancia formal que los separaba poco a poco se disolvió en el tono cálido de su voz.

—Demasiada seriedad para una mañana tan clara, ¿no crees? —murmuró Quatre, dejando escapar una pequeña sonrisa ladeada, cargada de una complicidad ingeniosa.

El lirio ardía sobre la mesa de metal como una braza brillante. Quatre disfrutó el sutil cambio en la respiración de Trowa y la forma en que su mirada, habitualmente impenetrable, se abría con sorpresa ante ese gesto coqueto y espontáneo, sabía que la flor se marchitaría al caer la noche, pero el juego entre los dos acababa de comenzar.




*Es la envoltura exterior de una flor, formada por un conjunto de hojas verdes llamadas sépalos. Su función principal es proteger el capullo floral antes de que se abra.

20 sept 2026

El lenguaje de las flores - Cap 1


Cap 1 Amor secreto

​El silencio era una constante permanente en su vida, siempre había sido el refugio más seguro para Trowa.

 En un mundo desgastado por la guerra, el estruendo imparable de los motores de las colonias y el recuerdo amargo de cada una de las batallas en las que había sido parte alguna vez, la tranquilidad armoniosa que rodeaba a Quatre era lo único capaz de silenciar el ruido persistente en su cabeza. No hacían falta discursos solemnes ni confesiones improvisadas para él, bastaba simplemente con observar desde un rincón, discreto como si fuese un mueble más de la decoración de la casa, ver como la calidez con la que el joven de cabello dorado inundaba de luz y tranquilidad a cualquier espacio donde el estuviera.

​Aquella tarde, en el taller de los Maganac estaba sumido en una penumbra dorada propia del atardecer, entre el aroma a aceite de máquina , combustible y madera gastada, Trowa terminaba de limpiar  sus herramientas con una calma metódica, casi ritual, de la bolsa interior de su chaqueta extrajo una pequeña ramita de acacia silvestre que había recogido horas antes.

 Los diminutos pompones amarillos, esponjosos y encendidos como chispas de sol, resaltaban con una belleza simple contra la severidad de sus manos curtidas por las batallas, aquel no era un gesto casual, para el piloto del Heavyarms ese pequeño racimo albergaba una verdad cuidadosamente resguardada, como una corriente de agua suave, no buscaba alterar la paz de Quatre, sino rendirle un tributo silencioso a la persona que se había transformado en la más importante de su vida.

​Con pasos imperceptibles como un ladrón, se acercó al piano de cola donde Quatre solía refugiarse al terminar alguna jornada pesada o particularmente desgastante.

 Depositó la ramita sobre el marfil frío de las gastadas teclas.  guardar en la penumbra lo que nacía en su pecho y crecía día con día, no se sentía como una prisión o algo malo por ocultarlo, sino como la única forma que conocía para poder proteger aquel sentimiento cálido, libre del juicio de la sociedad y de las exigencias del resto del mundo.

 Desear en la quietud de la penumbra era su manera de cuidar aquel sentimiento.

​El crujido inesperado de la puerta abriéndose lo obligó a replegarse a la sombra del pasillo.  Quatre entró cargando la fatiga del día, reparaciones de los gundams, planes de acción y sus propios problemas familiares, se detuvo al instante, sus ojos de aguamarina se fijaron en el destello dorado sobre su viejo piano.   Con la punta de sus dedos rozó con extrema delicadeza  los diminutos pompones amarillos, una sonrisa cálida, cargada por aquella intuición que nunca le fallaba iluminó su rostro.

 Acunó con delicadeza la rama contra su pecho palpitante, antes de mirar hacia la oscuridad del pasaje donde Trowa permanecía inmóvil, espectante.

 En la quietud de la noche, el perfume sutil de las flores sellaba un pacto que no necesitaba de más palabras, el primer trazo de un mapa que solo dos almas pacientes sabrían descifrar.

​

Garden week


Hola mi querido lector 
Está semana les traigo algo especial, está semana inundaremos nuestra querida fortaleza de flores , estare participando de la Gardenweek una actividad organizada por la página de facebook es de fanfics  está muy entretenida la página así que siganla .

Serán 7 días donde cada día será representado por una flor que que significan cositas muy tiernas , les dejo la lista mas abajito, como es algo cortito espero terminarla a tiempo y no demorarme años como cierto desafío que anda por ahí jajajaja.

En fin creo que es una forma muy linda de iniciar la primavera aquí en Chile 🌸 
Cariños a todos!!!

15 sept 2026

volver amar cap 12

_creo que todo este tiempo hemos actuado mal.      En vez de esconder a Maxwell, deberíamos dejarlo que sea visto, así llamar la atención de Krushrenada, presionarlo a mostrarse, en algún punto dará un movimiento en falso y así poder atraparlo_.

Estaban en la reunión semanal de preventers, Trowa acabada de dar su punto de vista, estaba cansado ya de todo este tema. Prometió que ayudaría a Duo a solucionar sus problemas pero sentía que el tiempo pasaba demasiado lento y él tenía otros planes para su vida futura en lugar de ser el niñero de su amigo.

_es algo muy arriesgado, prefiero que avancemos lento pero seguro como hasta hora _ respondió Wufei de mala gana.

_hasta ahora hemos actuado a la defensiva con escasos resultados y, sin menospreciar los resultados, la opción del Sr. Barton podría ser la mejor_ comentó  su jefe, un alto cargo de preventers.

_sería usar a Maxwell de carnada para atrapar a ese criminal_ sin duda el Chino estaba cada vez más ofuscado.

_señor Chang, le ruego recordar que Ud. se comprometió a que la relación de amistad que posee con Maxwell no sería impedimento para su trabajo.

_Sí señor , lamento mi reacción, no volverá a pasar 

_bien, entonces cambiaremos la forma de actuar.   Desde ahora la identidad del Señor Duo Maxwell dejará de ser de testigo protegido y pasara a ser un colaborador externo para nuestra investigación y, no se alarme Chang, no lo dejaremos desprotegido, pero de ahora en adelante Barton será su "niñera" y usted lo cubrirá.

_ ¿dejaré de ser agente encubierto? Preguntó Trowa_

_ por ahora sí, aprovecharemos que ha logrado salir bien de sus últimas misiones y ya no correrá peligro de ser reconocido, además comenzaremos el proceso de desvinculación que nos pidió _ el jefe de ambos se levanta para salir_ nos volveremos a reunir, esta vez en dos semanas si no pasa nada antes, nos vemos 

El hombre salió del despacho levantando su mano en forma de despedida.

_¿Por qué no sabía que renunciarías? _ Wufei le preguntó con un tono que era una mezcla de incredulidad y asombro.

_ya no quiero esta vida.  Amo mi trabajo pero amo mucho más a Quatre y siento que este ritmo de vida que llevo nos está cobrando factura.

_ no lo sabía, lo siento... Las cosas con Winner no van bien? ...

_no, no tenemos problemas ,pero ya son varios años en que creo que comparto más tiempo contigo que con él y a el lo quiero más.   Él merece a alguien presente siempre, no alguien que vea un par de días cada dos meses.

_ te comprendo, yo aún me preguntó cómo es que Sally me aguanta 

***†************


Ya estando de regreso en el departamento en que estaban viviendo en Japón para poder estar más cerca de sus amigos, el rubio se lanzó al sofá apoyando su antebrazo en su rostro mientras procesaba todo lo que había pasado en aquella reunión con Heero.   Trowa aflojaba su corbata para luego a recoger las mangas de su camisa.

_ ¿tienes hambre?, cocinaré algo rápido, luego tengo que ir a la oficina a terminar unos papeles.

_tengo hambre, pero de saber por qué te ofreciste de piloto.    No digo que no seas capaz, pero ya llevas tres semanas aquí, cosa que me encanta pero si te ofreces de piloto tendrás que pasar más tiempo aquí y tu trabajo digamos... que es todo menos flexible, siento que hay algo que no me dices._ lo dijo tan rápido que sentía que se quedaría sin aire .

_primero respira, mi amor.  segundo, me ofrecí de piloto porque podré hacerlo, como parte de mi trabajo estamos evaluando tomar otras medidas que no te diré por ahora y, por último, tú también tienes algo que me ocultas y no me quieres decir, relacionado con nuestros amigos .

_ yo nunca podría ocultarte algo Trowa, eso me ofende_ su mirada cambió, era cristalina y honesta .

_mi amor _ se acerca a él para abrazarlo_ te conozco bien, a mí no me engañas con tus miradas inocentes, sé que algo tramas pero no me quieres involucrar 

_ está bien.  Sí, hay algo que estoy tramando, no es que no te quiera contar pero sé como eres tú también, todo serio y frío pero tienes corazón de abuela, y por el momento no me sirve que lo sepas, ahora dime qué me ocultas.

_ usando tus palabras mi amor, por el momento no sirve que lo sepas .

Trowa besó a su pareja silenciándolo y dando por terminada esa conversación, lo tomó entre sus brazos llevándolo a la habitación que en los últimos días compartían, para demostrarle todo lo que lo amaba.


*†*******‡

Era la primera prueba del motor electro, según los cálculos de Duo, éste debería arrancar ,había creado un sistema de enfriamiento especial para que el motor no se sobre calentara cuando llegara a los 300 kilómetros.  ya que su plan era acortar al máximo posible la transición de 0 al máximo, estaba emocionado, podía sentir la adrenalina por este día, ya que también las carrocerías de sus autos llegaban ese mismo día y quería poder montar todo para probarlo al día siguiente .

Se alejó del motor y se puso a la protección de una cabina de vidrio blindado que Heero mandó a poner al taller para su protección, él pensaba que el mayor estaba exagerando pero en el fondo esas cosas le gustaban, durante todo el último mes Heero había sido muy atento con él, además no había intentado nada romántico, cosa que agradecía porque solo quería enfocarse en su trabajo, ya quedaban 3 meses y el próximo tenían que viajar a Italia para prepararse para la carrera.

Sacudió su cabeza con fuerza para sacar esos pensamientos y concentrarse en lo que estaba realizando , respiró profundo y contó mentalmente tres, dos, uno. el motor ronroneó como un gatito, comenzó a acelerar a una velocidad prudente, este comenzó a temblar, cada vez que aumentaba la exigencia estaba casi por llegar,
El monitor parpadeaba en rojo, algo pasaba con el sistema de enfriamiento, no alcanzó a detenerlo y algo explotó en el motor lanzando algunas piezas al aire por todas partes .
Golpeó la mesa con rabia, era el segundo motor que estropeaba en la semana y eso lo estaba comenzando a desesperar , su grito de frustración resonó por todo el taller .


El sonido de un extintor siendo utilizado llegó a sus oídos, alzó la mirada, era Heero quien apagaba algunas llamas que salían del motor.

_ ¿el sistema de enfriamiento volvió a fallar?_ preguntó mientras dejaba el extintor vacío 

_necesito algo más potente he estado pensando en combinar el enfriamiento de aceite con el de agua-glicol que ya estoy usando para darle más fuerza.

_¿ ya comiste algo?_ sabía que el castaño tenía tendencia a alimentarse mal cuando estaba bajo presión

_ unas papas fritas con RedBull, revisaré el motor, hay piezas que me sirven y se las pondré al que tengo de repuesto para instalar el en_ él mayor tomó su trenza haciendo que este tropezara hacia atrás _ hey, odio que hagan eso!!!!

_ eso no es una comida de verdad. Ven, vamos a comer

_pero ya casi lo tengo 

_ el motor seguirá ahí, las carrocerías llegarán en unas tres horas más, así que puedes tomarte un descanso y comer como una persona normal 

_está bien _ bufó mientras acomodaba su trenza _ pero tú pagas 

Heero lo llevó en su motocicleta a un pequeño puesto callejero a unos 15 minutos del taller, un anciano atendía, sirviéndoles dos humeantes tazones de ramen.

_esto es comida de verdad, no como tu comida de yanky 

_discúlpame por ser occidental, japonés rencoroso _ le respondió con una sonrisa en el rostro saboreando su comida_ al final llegarán todas las carrocerías 

_ sí , la fábrica envió dos de cada modelo, llegar y colocar el motor todo según tus planos con especificaciones, hiciste un muy buen trabajo 

_ que no servirá de nada si no logro hacer que ese motor se enfríe rápido

deberías tomarte la noche libre, descansa por hoy , despejar tu mente ayudará a pensar mejor 

_ puede ser, hoy hay carreras clandestinas, podemos ir 

_ Wufei lo tiene prohibido, nada de carreras o salir del perímetro seguro 

_no seas un aguafiestas Heero _ le respondió ,llenado su boca de fideos _ además ya no soy testigo ultra protegido Trowa lo dijo

_ pero no porque puedas tienes que hacerlo , además dije que te protegería así que ayúdame un poco en cuidarte 
_ eres un amargado 

_ puedo notar que ya no te incomodo tanto como antes 

_no es eso.... Solo que el trabajo mantiene mi cabeza ocupada 

_ esta noche te invitaría a salir para incomodarte, pero tengo que viajar a Hong Kong después que lleguen las carrocerías ,estaré afuera tres semanas,  cuando regrese nos preparamos para viajar a Italia, tienes que tener el motor listo antes del viaje 

_ lo sé ,lo sé , ya casi lo tengo, solo hay algo que no hace click aún.    visitarás a tu hija? 

_ Sí, ya casi una semana que no la veo, estas tres semanas estaré trabajando desde Hongkong en la casa de Miliardo. después que terminemos el circuito de fórmula E, ella tiene que ingresar a primaria 

_wau significa que tiene 6 ya 

_ aún no, los cumplirá cuando estemos en Estados Unidos , pero estará conmigo en Italia , yo también la extraño mucho,.ella es lo más valioso que tengo en mi vida, junto contigo claro

_Heero eso es muy lindo_ sonrojándose _ deberíamos tener una cita cuando estemos en Italia los tres, me gustaría conocerla , me dejarías conocerla ?

_ será una cita fantástica 

volver amar cap 11


El menor se dejó guiar por el sonido de aquella voz tentadora. Deseaba besarlo con todas sus fuerzas, sabiendo que, al hacerlo, se derrumbaría cualquier barrera o cordura que aún le quedara. En ese instante, lo único que le importaba era ser consumido por el fuego interior de Heero; ese calor que solo él conocía a la perfección.
El mayor deshizo la trenza, liberando el aroma del aceite de chocolate que Duo solía usar en el cabello.

—Te daré solo una oportunidad para arrepentirte. Si quieres que pare, lo entenderé —advirtió Heero. Posó una mano sobre el cuello blanco del que alguna vez fue su compañero de vida, mientras la otra subía por su rostro hasta la nuca, buscando el ángulo perfecto para adueñarse de sus labios.

—Detente… no sigas.

Heero se quedó congelado. Duo aprovechó el momento para levantarse y poner varios pasos de distancia entre ambos.

—No te mentiré, mis emociones están desequilibradas y me muero por hacer esto contigo —confesó Duo, con la voz entrecortada—. Pero ya no somos dos adolescentes hormonales. Somos adultos y tú me hiciste mucho daño. Siento que esto va demasiado rápido para mi gusto.

—No me gustan tus palabras, pero puedo aceptarlas —respondió Heero tras un silencio—. ¿Eso significa que tengo una oportunidad de recuperar lo nuestro?

—Ha pasado tanto tiempo… ya no soy la persona que conociste años atrás. Ahora cargo con fantasmas que me persiguen y no quiero arrastrarte conmigo. Además —añadió Duo, bajando la mirada—, todavía siento que traicionarme con Relena fue horrible. Se supone que la querías como a una hermana nada más y terminaron durmiendo juntos.

—Respecto a lo de Relena, ni yo mismo sé qué pasó esa noche. Lo único importante de aquello es mi hija. —Heero acortó la distancia y le acarició la mejilla con ternura—. Déjame volver a conocerte, a conocernos. Déjame volver a amarte. Yo también he cambiado; ya no soy aquel muchacho débil. Ahora tengo el poder suficiente para protegerte y no dejar que nada nos separe. Te amo, Duo, con todo y tus fantasmas. Si tengo que enfrentarme al loco de Prize, lo haré sin miedo. Mi único temor es que no me dejes estar a tu lado.

Un silencio cálido envolvió la habitación. Heero sabía que derribar las defensas que Duo había construido durante años sería difícil, especialmente siendo él mismo el arquitecto de muchas de ellas. Solo quería que confiara, que compartiera el peso sobre sus hombros para afrontar todo juntos. Quería darle la paz que tanto merecía.

Por su parte, el corazón de Duo dolía intensamente. Cerró los ojos, apoyando el rostro contra las manos de Heero. Sintió cómo su coraza se desprendía por capas; la calidez de la persona que amaba lo derretía por dentro. Ya no era un incendio que lo consumía, sino una brasa constante que forjaba los cimientos de algo nuevo.

Unas lágrimas escaparon inevitablemente, desbordadas por la emoción. Heero terminó de cerrar el espacio entre ambos con un abrazo firme, sosteniendo no solo el cuerpo de Duo, sino también la fragilidad de ese momento. Besó cada lágrima con devoción, comunicando con gestos lo que las palabras no alcanzaban a decir. No quería que el momento se desvaneciera como uno de sus tantos sueños.

De pronto, unos golpes en la entrada rompieron el hechizo. Duo se separó rápidamente.

—Debe ser Wufei, venía a recogerme para llevarme a mi departamento.

—Lo despacharé enseguida. Yo te llevaré, no lo necesitas de niñera —gruñó Heero.

—Y tú tampoco tienes que serlo —replicó Duo con una sonrisa traviesa—. Además, todavía no quiero que los demás se enteren de lo que está pasando, así que aguanta tus instintos de "macho alfa" y no vayas a marcar territorio. Nos vemos mañana.

Le plantó un beso fugaz y salió corriendo por las escaleras.

Las semanas avanzaron rápido. Duo comenzó a encontrar detalles que Heero dejaba para él: gestos simples pero cargados de significado. Un chocolate, alguna herramienta de lujo, pequeñas notas recordándole que lo amaba y besos robados en los escasos momentos a solas. Casi no se veían durante el día; ambos estaban sumergidos en sus asuntos. Heero solía viajar semanalmente por trabajo y para visitar a la pequeña Relena, quien estaba bajo el cuidado de su tío Milliardo hasta que la situación se estabilizara. A Duo le causaba cierta pena ser el motivo de la separación entre padre e hija, pues era evidente cuánto se querían.

Esa tarde, se reunieron con Heero y Quatre para recibir noticias importantes. También estaban presentes Wufei, con su eterna expresión severa, y Trowa, con su calma inquebrantable.

—Ya que estamos todos, quiero informarles sobre nuestra próxima carrera como grupo Gundam —comenzó Heero, proyectando imágenes en una gran pantalla—. La semana pasada estuve en Italia cerrando acuerdos y cobrando favores pendientes. He logrado que nos unamos a un circuito especial de Fórmula E que se está formando. Ferrari nos invitó oficialmente a participar.

—Eso es impresionante —admitió Quatre—. Yo había intentado agendar reuniones con ellos sin éxito.

—Duo, sé que estás trabajando en los prototipos de motores eléctricos. ¿Cuánto crees que falte para que comencemos las pruebas?

—Yo… espera, sigo asimilando que seremos parte de la Fórmula E —Duo empezó a divagar, calculando fechas mentalmente—. Creo que diez meses. Quizás ocho, si me esfuerzo al máximo.

—La primera carrera es en Monza, en seis meses.

—Lo sé, es uno de los templos de la velocidad. Siempre he querido ver esas carreras de cerca.

—Pues las verás muy de cerca, porque correremos en Monza, luego en Shanghái y terminaremos en el autódromo de Las Vegas.

Cuatro pares de ojos miraron a Heero con incredulidad.

—¿Y pretendes que recorramos medio mundo solo porque tú lo dices? —Wufei rompió el silencio con dureza.

—Algo así. Duo tiene que estar presente y tú, como Preventer, debes velar por su seguridad. Además necesitamos un equipo de pits donde el estará presente. Sin mencionar que podrían aprovechar para atrapar a Prize y hacer bien su trabajo —respondió Heero, sosteniendo la mirada del pelinegro.

—Esto tomará tiempo. Debo consultarlo con la sede central; tras lo de Dubái, hay que ser precavidos.

—Chicos, cálmense —intervino Quatre al notar que el ambiente se caldeaba—. Tenemos más tiempo que en Dubái y seremos más cuidadosos, ¿verdad, Duo? —le lanzó una mirada de reproche—. Además, yo me haré cargo de la logística y el transporte. Tendrán una preocupación menos.

—¡Esto es genial! ¡Amo la pizza y conoceremos Monza! —exclamó Duo, recuperando su alegría habitual.

—Maxwell, vamos por trabajo, no de vacaciones —lo regañó Heero con una leve sonrisa—. Y tú ya deberías empezar a trabajar si quieres estar listo en seis meses.

—Aún nos falta decidir quién será el piloto. El tiempo sigue siendo muy ajustado.

—En eso no hay problema —habló Trowa finalmente—. Yo seré tu piloto esta vez.

PROTOCOLO DE RESCATE cap 2



cap 2 DUO 

Nunca me ha gustado el silencio del espacio, en verdad ningún tipo de ausencia de sonido, pero el silencio dentro de la cabina destrozada del Wing era mil veces peor de lo que me imaginaba , el mutismo de mi radio sonaba a muerte y yo no estaba dispuesto a dejar que ese condenado chico solitario se saliera con la suya mientras yo estuviera de guardia, este seria mi propio protocolo de rescate.

—¡Heero! —grité por la radio, pero solo recibí estática y el chasquido sordo de los circuitos muriendo.

Maldije entre dientes mientras enganchaba los cables de remolque del Deathscythe al fuselaje del Wing.

 Las lecturas de mi radar eran un desastre, la explosión de mi pequeña batalla con el escuadrón de Oz había dejado un rastro de firmas térmicas que atraería a medio ejército en menos de diez minutos, si nos quedábamos en el campo abierto en este sector, seriamos blancos fáciles.

Puse los propulsores al mínimo para no echarle más leña al fuego de nuestro rastro térmico, arrastrando la masa inerte del Wing hacia una antigua estación de transmisión, ahí vislumbre una grieta lo suficientemente grande para entrar, la estación era un gigante dormido de metal retorcido y gastado con varias plataformas olvidadas desde la última gran guerra, pero sus escudos de radiación residual servían como un camuflaje perfecto para los sensores enemigos y sobre todo, nos darían tiempo.

En cuanto nos ocultamos en las entrañas del complejo, forcé la escotilla de su cabina desde fuera con toda mi fuerza, el olor a metal quemado, cables fundidos y sangre me golpeó de lleno, ahí estaba Heero, inconsciente sobre los controles deshechos, el cristal de su casco tenía una fisura horrible y su respiración era un silbido leve e irregular.

—Siempre tienes que hacer las cosas de la manera difícil, ¿verdad, socio? —murmuré, intentando que mi voz sonara tranquila para de alguna manera darme ánimos, aunque las manos me temblaban mientras desenganchaba su arnés.

Era alarmante lo ligero que se sentía, debajo de toda esa fachada impenetrable de soldado invencible y temperamento de hielo, Heero no era más que un chico de mi edad, un adolescente cualquiera con un cuerpo flaco cubierto de moratones y sangre fresca que se le pegaba a la camiseta verde.

Lo observé rápidamente tenía el costado derecho rígido por la fractura de costillas y la piel tan pálida que parecía de cera, lo cargue sobre mi hombro con cuidado para no empeorar sus lesiones, nos adentré en los pasillos de mantenimiento de la estación hasta encontrar un módulo de emergencia sellado, la luz de emergencia parpadeó con un tono rojizo cuando porfin logré reactivar la energía auxiliar.

Lo acosté sobre una plancha de metal frío, me saqué mi chaqueta para usarla como almohada improvisada enrollandola para elevar su cabeza, Heero soltó un quejido sordo cuando le retiré el casco y le abrí el chaleco táctico, la quemadura en su hombro era fea, pero la verdadera amenaza era su respiración, conocía lo suficiente de heridas como para saber que su pulmón estaba por colapsar en cualquier momento.

—Quédate conmigo, Heero —dije, sacando el botiquín de primeros auxilios del Deathscythe que traje conmigo— No arriesgué mi culo contra esos tres Aries para que te mueras desangrado en una cueva de chatarra a mitad de la nada.

De pronto, sus dedos fríos, manchados de una mezcla hollín y sangre me atraparon la muñeca con una fuerza sorprendente para su estado, sus ojos se abrieron de golpe, desorbitados, fijos en el techo pero sin ver nada realmente.

—El sistema... —susurró con un hilo de voz rasposa casi metalica, la mirada perdida en un trance casi violento— El sistema no se desconecta... Duo... hay que  apagarlo ... destruirlo...

Su agarre apretó con una desesperación que jamás le había visto, el no estaba hablando de la nave, estaba reviviendo las atroces visiones del Sistema Zero.