15 sept 2026

volver amar cap 12

_creo que todo este tiempo hemos actuado mal.      En vez de esconder a Maxwell, deberíamos dejarlo que sea visto, así llamar la atención de Krushrenada, presionarlo a mostrarse, en algún punto dará un movimiento en falso y así poder atraparlo_.

Estaban en la reunión semanal de preventers, Trowa acabada de dar su punto de vista, estaba cansado ya de todo este tema. Prometió que ayudaría a Duo a solucionar sus problemas pero sentía que el tiempo pasaba demasiado lento y él tenía otros planes para su vida futura en lugar de ser el niñero de su amigo.

_es algo muy arriesgado, prefiero que avancemos lento pero seguro como hasta hora _ respondió Wufei de mala gana.

_hasta ahora hemos actuado a la defensiva con escasos resultados y, sin menospreciar los resultados, la opción del Sr. Barton podría ser la mejor_ comentó  su jefe, un alto cargo de preventers.

_sería usar a Maxwell de carnada para atrapar a ese criminal_ sin duda el Chino estaba cada vez más ofuscado.

_señor Chang, le ruego recordar que Ud. se comprometió a que la relación de amistad que posee con Maxwell no sería impedimento para su trabajo.

_Sí señor , lamento mi reacción, no volverá a pasar 

_bien, entonces cambiaremos la forma de actuar.   Desde ahora la identidad del Señor Duo Maxwell dejará de ser de testigo protegido y pasara a ser un colaborador externo para nuestra investigación y, no se alarme Chang, no lo dejaremos desprotegido, pero de ahora en adelante Barton será su "niñera" y usted lo cubrirá.

_ ¿dejaré de ser agente encubierto? Preguntó Trowa_

_ por ahora sí, aprovecharemos que ha logrado salir bien de sus últimas misiones y ya no correrá peligro de ser reconocido, además comenzaremos el proceso de desvinculación que nos pidió _ el jefe de ambos se levanta para salir_ nos volveremos a reunir, esta vez en dos semanas si no pasa nada antes, nos vemos 

El hombre salió del despacho levantando su mano en forma de despedida.

_¿Por qué no sabía que renunciarías? _ Wufei le preguntó con un tono que era una mezcla de incredulidad y asombro.

_ya no quiero esta vida.  Amo mi trabajo pero amo mucho más a Quatre y siento que este ritmo de vida que llevo nos está cobrando factura.

_ no lo sabía, lo siento... Las cosas con Winner no van bien? ...

_no, no tenemos problemas ,pero ya son varios años en que creo que comparto más tiempo contigo que con él y a el lo quiero más.   Él merece a alguien presente siempre, no alguien que vea un par de días cada dos meses.

_ te comprendo, yo aún me preguntó cómo es que Sally me aguanta 

***†************


Ya estando de regreso en el departamento en que estaban viviendo en Japón para poder estar más cerca de sus amigos, el rubio se lanzó al sofá apoyando su antebrazo en su rostro mientras procesaba todo lo que había pasado en aquella reunión con Heero.   Trowa aflojaba su corbata para luego a recoger las mangas de su camisa.

_ ¿tienes hambre?, cocinaré algo rápido, luego tengo que ir a la oficina a terminar unos papeles.

_tengo hambre, pero de saber por qué te ofreciste de piloto.    No digo que no seas capaz, pero ya llevas tres semanas aquí, cosa que me encanta pero si te ofreces de piloto tendrás que pasar más tiempo aquí y tu trabajo digamos... que es todo menos flexible, siento que hay algo que no me dices._ lo dijo tan rápido que sentía que se quedaría sin aire .

_primero respira, mi amor.  segundo, me ofrecí de piloto porque podré hacerlo, como parte de mi trabajo estamos evaluando tomar otras medidas que no te diré por ahora y, por último, tú también tienes algo que me ocultas y no me quieres decir, relacionado con nuestros amigos .

_ yo nunca podría ocultarte algo Trowa, eso me ofende_ su mirada cambió, era cristalina y honesta .

_mi amor _ se acerca a él para abrazarlo_ te conozco bien, a mí no me engañas con tus miradas inocentes, sé que algo tramas pero no me quieres involucrar 

_ está bien.  Sí, hay algo que estoy tramando, no es que no te quiera contar pero sé como eres tú también, todo serio y frío pero tienes corazón de abuela, y por el momento no me sirve que lo sepas, ahora dime qué me ocultas.

_ usando tus palabras mi amor, por el momento no sirve que lo sepas .

Trowa besó a su pareja silenciándolo y dando por terminada esa conversación, lo tomó entre sus brazos llevándolo a la habitación que en los últimos días compartían, para demostrarle todo lo que lo amaba.


*†*******‡

Era la primera prueba del motor electro, según los cálculos de Duo, éste debería arrancar ,había creado un sistema de enfriamiento especial para que el motor no se sobre calentara cuando llegara a los 300 kilómetros.  ya que su plan era acortar al máximo posible la transición de 0 al máximo, estaba emocionado, podía sentir la adrenalina por este día, ya que también las carrocerías de sus autos llegaban ese mismo día y quería poder montar todo para probarlo al día siguiente .

Se alejó del motor y se puso a la protección de una cabina de vidrio blindado que Heero mandó a poner al taller para su protección, él pensaba que el mayor estaba exagerando pero en el fondo esas cosas le gustaban, durante todo el último mes Heero había sido muy atento con él, además no había intentado nada romántico, cosa que agradecía porque solo quería enfocarse en su trabajo, ya quedaban 3 meses y el próximo tenían que viajar a Italia para prepararse para la carrera.

Sacudió su cabeza con fuerza para sacar esos pensamientos y concentrarse en lo que estaba realizando , respiró profundo y contó mentalmente tres, dos, uno. el motor ronroneó como un gatito, comenzó a acelerar a una velocidad prudente, este comenzó a temblar, cada vez que aumentaba la exigencia estaba casi por llegar,
El monitor parpadeaba en rojo, algo pasaba con el sistema de enfriamiento, no alcanzó a detenerlo y algo explotó en el motor lanzando algunas piezas al aire por todas partes .
Golpeó la mesa con rabia, era el segundo motor que estropeaba en la semana y eso lo estaba comenzando a desesperar , su grito de frustración resonó por todo el taller .


El sonido de un extintor siendo utilizado llegó a sus oídos, alzó la mirada, era Heero quien apagaba algunas llamas que salían del motor.

_ ¿el sistema de enfriamiento volvió a fallar?_ preguntó mientras dejaba el extintor vacío 

_necesito algo más potente he estado pensando en combinar el enfriamiento de aceite con el de agua-glicol que ya estoy usando para darle más fuerza.

_¿ ya comiste algo?_ sabía que el castaño tenía tendencia a alimentarse mal cuando estaba bajo presión

_ unas papas fritas con RedBull, revisaré el motor, hay piezas que me sirven y se las pondré al que tengo de repuesto para instalar el en_ él mayor tomó su trenza haciendo que este tropezara hacia atrás _ hey, odio que hagan eso!!!!

_ eso no es una comida de verdad. Ven, vamos a comer

_pero ya casi lo tengo 

_ el motor seguirá ahí, las carrocerías llegarán en unas tres horas más, así que puedes tomarte un descanso y comer como una persona normal 

_está bien _ bufó mientras acomodaba su trenza _ pero tú pagas 

Heero lo llevó en su motocicleta a un pequeño puesto callejero a unos 15 minutos del taller, un anciano atendía, sirviéndoles dos humeantes tazones de ramen.

_esto es comida de verdad, no como tu comida de yanky 

_discúlpame por ser occidental, japonés rencoroso _ le respondió con una sonrisa en el rostro saboreando su comida_ al final llegarán todas las carrocerías 

_ sí , la fábrica envió dos de cada modelo, llegar y colocar el motor todo según tus planos con especificaciones, hiciste un muy buen trabajo 

_ que no servirá de nada si no logro hacer que ese motor se enfríe rápido

deberías tomarte la noche libre, descansa por hoy , despejar tu mente ayudará a pensar mejor 

_ puede ser, hoy hay carreras clandestinas, podemos ir 

_ Wufei lo tiene prohibido, nada de carreras o salir del perímetro seguro 

_no seas un aguafiestas Heero _ le respondió ,llenado su boca de fideos _ además ya no soy testigo ultra protegido Trowa lo dijo

_ pero no porque puedas tienes que hacerlo , además dije que te protegería así que ayúdame un poco en cuidarte 
_ eres un amargado 

_ puedo notar que ya no te incomodo tanto como antes 

_no es eso.... Solo que el trabajo mantiene mi cabeza ocupada 

_ esta noche te invitaría a salir para incomodarte, pero tengo que viajar a Hong Kong después que lleguen las carrocerías ,estaré afuera tres semanas,  cuando regrese nos preparamos para viajar a Italia, tienes que tener el motor listo antes del viaje 

_ lo sé ,lo sé , ya casi lo tengo, solo hay algo que no hace click aún.    visitarás a tu hija? 

_ Sí, ya casi una semana que no la veo, estas tres semanas estaré trabajando desde Hongkong en la casa de Miliardo. después que terminemos el circuito de fórmula E, ella tiene que ingresar a primaria 

_wau significa que tiene 6 ya 

_ aún no, los cumplirá cuando estemos en Estados Unidos , pero estará conmigo en Italia , yo también la extraño mucho,.ella es lo más valioso que tengo en mi vida, junto contigo claro

_Heero eso es muy lindo_ sonrojándose _ deberíamos tener una cita cuando estemos en Italia los tres, me gustaría conocerla , me dejarías conocerla ?

_ será una cita fantástica 

volver amar cap 11


El menor se dejó guiar por el sonido de aquella voz tentadora. Deseaba besarlo con todas sus fuerzas, sabiendo que, al hacerlo, se derrumbaría cualquier barrera o cordura que aún le quedara. En ese instante, lo único que le importaba era ser consumido por el fuego interior de Heero; ese calor que solo él conocía a la perfección.
El mayor deshizo la trenza, liberando el aroma del aceite de chocolate que Duo solía usar en el cabello.

—Te daré solo una oportunidad para arrepentirte. Si quieres que pare, lo entenderé —advirtió Heero. Posó una mano sobre el cuello blanco del que alguna vez fue su compañero de vida, mientras la otra subía por su rostro hasta la nuca, buscando el ángulo perfecto para adueñarse de sus labios.

—Detente… no sigas.

Heero se quedó congelado. Duo aprovechó el momento para levantarse y poner varios pasos de distancia entre ambos.

—No te mentiré, mis emociones están desequilibradas y me muero por hacer esto contigo —confesó Duo, con la voz entrecortada—. Pero ya no somos dos adolescentes hormonales. Somos adultos y tú me hiciste mucho daño. Siento que esto va demasiado rápido para mi gusto.

—No me gustan tus palabras, pero puedo aceptarlas —respondió Heero tras un silencio—. ¿Eso significa que tengo una oportunidad de recuperar lo nuestro?

—Ha pasado tanto tiempo… ya no soy la persona que conociste años atrás. Ahora cargo con fantasmas que me persiguen y no quiero arrastrarte conmigo. Además —añadió Duo, bajando la mirada—, todavía siento que traicionarme con Relena fue horrible. Se supone que la querías como a una hermana nada más y terminaron durmiendo juntos.

—Respecto a lo de Relena, ni yo mismo sé qué pasó esa noche. Lo único importante de aquello es mi hija. —Heero acortó la distancia y le acarició la mejilla con ternura—. Déjame volver a conocerte, a conocernos. Déjame volver a amarte. Yo también he cambiado; ya no soy aquel muchacho débil. Ahora tengo el poder suficiente para protegerte y no dejar que nada nos separe. Te amo, Duo, con todo y tus fantasmas. Si tengo que enfrentarme al loco de Prize, lo haré sin miedo. Mi único temor es que no me dejes estar a tu lado.

Un silencio cálido envolvió la habitación. Heero sabía que derribar las defensas que Duo había construido durante años sería difícil, especialmente siendo él mismo el arquitecto de muchas de ellas. Solo quería que confiara, que compartiera el peso sobre sus hombros para afrontar todo juntos. Quería darle la paz que tanto merecía.

Por su parte, el corazón de Duo dolía intensamente. Cerró los ojos, apoyando el rostro contra las manos de Heero. Sintió cómo su coraza se desprendía por capas; la calidez de la persona que amaba lo derretía por dentro. Ya no era un incendio que lo consumía, sino una brasa constante que forjaba los cimientos de algo nuevo.

Unas lágrimas escaparon inevitablemente, desbordadas por la emoción. Heero terminó de cerrar el espacio entre ambos con un abrazo firme, sosteniendo no solo el cuerpo de Duo, sino también la fragilidad de ese momento. Besó cada lágrima con devoción, comunicando con gestos lo que las palabras no alcanzaban a decir. No quería que el momento se desvaneciera como uno de sus tantos sueños.

De pronto, unos golpes en la entrada rompieron el hechizo. Duo se separó rápidamente.

—Debe ser Wufei, venía a recogerme para llevarme a mi departamento.

—Lo despacharé enseguida. Yo te llevaré, no lo necesitas de niñera —gruñó Heero.

—Y tú tampoco tienes que serlo —replicó Duo con una sonrisa traviesa—. Además, todavía no quiero que los demás se enteren de lo que está pasando, así que aguanta tus instintos de "macho alfa" y no vayas a marcar territorio. Nos vemos mañana.

Le plantó un beso fugaz y salió corriendo por las escaleras.

Las semanas avanzaron rápido. Duo comenzó a encontrar detalles que Heero dejaba para él: gestos simples pero cargados de significado. Un chocolate, alguna herramienta de lujo, pequeñas notas recordándole que lo amaba y besos robados en los escasos momentos a solas. Casi no se veían durante el día; ambos estaban sumergidos en sus asuntos. Heero solía viajar semanalmente por trabajo y para visitar a la pequeña Relena, quien estaba bajo el cuidado de su tío Milliardo hasta que la situación se estabilizara. A Duo le causaba cierta pena ser el motivo de la separación entre padre e hija, pues era evidente cuánto se querían.

Esa tarde, se reunieron con Heero y Quatre para recibir noticias importantes. También estaban presentes Wufei, con su eterna expresión severa, y Trowa, con su calma inquebrantable.

—Ya que estamos todos, quiero informarles sobre nuestra próxima carrera como grupo Gundam —comenzó Heero, proyectando imágenes en una gran pantalla—. La semana pasada estuve en Italia cerrando acuerdos y cobrando favores pendientes. He logrado que nos unamos a un circuito especial de Fórmula E que se está formando. Ferrari nos invitó oficialmente a participar.

—Eso es impresionante —admitió Quatre—. Yo había intentado agendar reuniones con ellos sin éxito.

—Duo, sé que estás trabajando en los prototipos de motores eléctricos. ¿Cuánto crees que falte para que comencemos las pruebas?

—Yo… espera, sigo asimilando que seremos parte de la Fórmula E —Duo empezó a divagar, calculando fechas mentalmente—. Creo que diez meses. Quizás ocho, si me esfuerzo al máximo.

—La primera carrera es en Monza, en seis meses.

—Lo sé, es uno de los templos de la velocidad. Siempre he querido ver esas carreras de cerca.

—Pues las verás muy de cerca, porque correremos en Monza, luego en Shanghái y terminaremos en el autódromo de Las Vegas.

Cuatro pares de ojos miraron a Heero con incredulidad.

—¿Y pretendes que recorramos medio mundo solo porque tú lo dices? —Wufei rompió el silencio con dureza.

—Algo así. Duo tiene que estar presente y tú, como Preventer, debes velar por su seguridad. Además necesitamos un equipo de pits donde el estará presente. Sin mencionar que podrían aprovechar para atrapar a Prize y hacer bien su trabajo —respondió Heero, sosteniendo la mirada del pelinegro.

—Esto tomará tiempo. Debo consultarlo con la sede central; tras lo de Dubái, hay que ser precavidos.

—Chicos, cálmense —intervino Quatre al notar que el ambiente se caldeaba—. Tenemos más tiempo que en Dubái y seremos más cuidadosos, ¿verdad, Duo? —le lanzó una mirada de reproche—. Además, yo me haré cargo de la logística y el transporte. Tendrán una preocupación menos.

—¡Esto es genial! ¡Amo la pizza y conoceremos Monza! —exclamó Duo, recuperando su alegría habitual.

—Maxwell, vamos por trabajo, no de vacaciones —lo regañó Heero con una leve sonrisa—. Y tú ya deberías empezar a trabajar si quieres estar listo en seis meses.

—Aún nos falta decidir quién será el piloto. El tiempo sigue siendo muy ajustado.

—En eso no hay problema —habló Trowa finalmente—. Yo seré tu piloto esta vez.

PROTOCOLO DE RESCATE cap 2



cap 2 DUO 

Nunca me ha gustado el silencio del espacio, en verdad ningún tipo de ausencia de sonido, pero el silencio dentro de la cabina destrozada del Wing era mil veces peor de lo que me imaginaba , el mutismo de mi radio sonaba a muerte y yo no estaba dispuesto a dejar que ese condenado chico solitario se saliera con la suya mientras yo estuviera de guardia, este seria mi propio protocolo de rescate.

—¡Heero! —grité por la radio, pero solo recibí estática y el chasquido sordo de los circuitos muriendo.

Maldije entre dientes mientras enganchaba los cables de remolque del Deathscythe al fuselaje del Wing.

 Las lecturas de mi radar eran un desastre, la explosión de mi pequeña batalla con el escuadrón de Oz había dejado un rastro de firmas térmicas que atraería a medio ejército en menos de diez minutos, si nos quedábamos en el campo abierto en este sector, seriamos blancos fáciles.

Puse los propulsores al mínimo para no echarle más leña al fuego de nuestro rastro térmico, arrastrando la masa inerte del Wing hacia una antigua estación de transmisión, ahí vislumbre una grieta lo suficientemente grande para entrar, la estación era un gigante dormido de metal retorcido y gastado con varias plataformas olvidadas desde la última gran guerra, pero sus escudos de radiación residual servían como un camuflaje perfecto para los sensores enemigos y sobre todo nos darían tiempo.

En cuanto nos ocultamos en las entrañas del complejo, forcé la escotilla de su cabina desde fuera, con toda mi fuerza, el olor a metal quemado, cables fundidos y sangre me golpeó de lleno, ahí estaba Heero, inconsciente sobre los controles deshechos, el cristal de su casco tenía una fisura horrible y su respiración era un silbido leve e irregular.

—Siempre tienes que hacer las cosas de la manera difícil, ¿verdad, socio? —murmuré, intentando que mi voz sonara tranquila para de alguna manera darme ánimos, aunque las manos me temblaban mientras desenganchaba su arnés.

Era alarmante lo ligero que se sentía, debajo de toda esa fachada impenetrable de soldado invencible y temperamento de hielo, Heero no era más que un chico de mi edad, un adolescente cualquiera con un cuerpo flaco cubierto de moratones y sangre fresca que se le pegaba a la camiseta verde.

Lo observé rápidamente tenía el costado derecho rígido por la fractura de costillas y la piel tan pálida que parecía de cera, lo cargue sobre mi hombro con cuidado para no empeorar sus lesiones, nos adentré en los pasillos de mantenimiento de la estación hasta encontrar un módulo de emergencia sellado, la luz de emergencia parpadeó con un tono rojizo cuando porfin logré reactivar la energía auxiliar.

Lo acosté sobre una plancha de metal frío, me saque mi chaqueta para usarla como almohada improvisada enrollandola para elevar su cabeza, Heero soltó un quejido sordo cuando le retiré el casco y le abrí el chaleco táctico, la quemadura en su hombro era fea, pero la verdadera amenaza era su respiración, conocía lo suficiente de heridas como para saber que su pulmón estaba por colapsar en cualquier momento.

—Quédate conmigo, Heero —dije, sacando el botiquín de primeros auxilios del Deathscythe que traje conmigo— No arriesgué mi culo contra esos tres Aries para que te mueras desangrado en una cueva de chatarra a mitad de la nada.

De pronto, sus dedos fríos, manchados de una mezcla hollín y sangre me atraparon la muñeca con una fuerza sorprendente para su estado, sus ojos se abrieron de golpe, desorbitados, fijos en el techo pero sin ver nada realmente.

—El sistema... —susurró con un hilo de voz rasposa casi metalica, la mirada perdida en un trance casi violento— El sistema no se desconecta... Duo... hay que  apagarlo ... destruirlo...

Su agarre apretó con una desesperación que jamás le había visto, el no estaba hablando de la nave, estaba reviviendo las atroces visiones del Sistema Zero.

31 ago 2026

PROTOCOLO DE RESCATE - capitulo 1







CAPITULO 1 HEERO 

El dolor nunca ha sido una variable relevante en mi vida, es solo información como un base de datos,  que el cuerpo envía al cerebro para indicar daños en el , una señal que se puede amortiguar con la disciplina adecuada.

El panel principal de mi cabina parpadea en un rojo intermitente, iluminando el espacio reducido con ráfagas irregulares de luz, la alarma de presión hidráulica suena con un pitido monótono y constante que resuena dentro de mi casco sin piedad, amenazando en desconcentrarme.

Afuera en el espacio, tres cazas clase Aries a las doce más un Taurus adaptado a combate espacial a las cuatro, la suma de todo esto, solo vaticinaba un final trágico.

Mi mano derecha apenas me responde cuando intento ajustar la palanca de mando , fui alcanzado por un impacto directo del cañón de energía del Taurus, atravesó el blindaje del hombro derecho del Wing, destruyendo los servos principales y la articulación del brazo de este, el impacto secundario contra el fuselaje de una estación abandonada donde estábamos combatiendo hizo el resto, mi torso golpeó duramente  contra la consola, fracturándome al menos dos de mis costillas y provocando un neumotórax leve, fácilmente lo sé por la dificultad para llenar los pulmones de oxígeno y la sangre tibia que empieza a acumularse en el filtro de la máscara de mi casco.

—Atención a todas las unidades de Oz —la voz del líder enemigo se cuela por la frecuencia de radio interrumpida por la estática dándole un tono siniestro—. El objetivo está inmovilizado, desactiven los sistemas de propulsión, lo necesitamos vivo.

Ignoro la transmisión, enfocándome regreso a los datos, estos son claros, sin el brazo derecho, el rifle de energía es inservible, la capacidad de maniobra está reducida al 12%, la probabilidad de escapar de cuatro unidades de combate 100% funcionales versus mis condiciones es del 3.4%.

No hay duda alguna misión ha fracasado, siguiendo el manual lo que sigue es la activación del protocolo de seguridad de la tecnología Gundam que en estos casos es inequívoco.

Extiendo la mano izquierda, sorteando los chispazos de la consola destrozada y levanto la cubierta del interruptor de autodestrucción, mis dedos rozan el conmutador de seguridad sintiendo el frío de este, el detonador interno acabará con los restos del Gundam y borrará cualquier dato tecnológico sensible antes de que las tropas de Oz puedan ponerle un mano encima.

 Mi vida es un recurso irrelevante en esta ecuación, la preservación de la tecnología Gundam es el objetivo prioritario del resguardo... por el bien de las colonias.

"Tres segundos para activar el temporizador", me digo, no hay miedo, solo la ejecución fría de una orden dada desde el inicio de esta guerra, es más fue la primera orden que se me dio, la más importante.


**** Tres ****


El radar emite un sonido agudo, una firma térmica masiva aparece a espaldas del escuadrón enemigo a una velocidad alarmante.


**** Dos ****


Una silueta negra, envuelta en campos de distorsión electromagnética que borran su presencia en los escáneres, surge de las sombras de los maltrechos restos de la colonia, como un Dios de la muerte aparece la hoja flamígera de una guadaña de energía que atraviesa limpiamente la cabina del Taurus antes de que la unidad de Oz pueda reaccionar y una gran explosión de luz ilumina la penumbra del sector.


**** Uno  ****


—¡Oye, chico suicida! —la voz de Duo se escucha en el canal de comunicación interno, saturada, rápida y cargada de una molesta familiaridad— ¡Pon las manos lejos de ese maldito botón de autodestrucción si no quieres que te muela a palos yo mismo antes de que lo haga la bomba!

Mi dedo se detiene al roce del interruptor.

A través del visor agrietado veo al Deathscythe desplazarse como en un baile macabro entre los restos del escuadrón de Oz con una precisión mortal, la segunda unidad enemiga cae en segundos, dividida en dos por su guadaña.

 Duo se mueve con una furia errática, completamente alejada de la doctrina militar, violando cualquier lógica de prudencia táctica, en verdad de cual quier tipo de prudencia.

—¿Qué haces aquí, Duo? —mi voz sale raspada, cortada por un puntazo agudo en el costado por mis heridas —La orden de la base era retirarse, esta zona está comprometida ya no es segura 

—Sí, bueno, ya me conoces —responde mientras destruye al último Aries con un disparo directo a su escudo vulcan— verás lo que pasa es que nunca he sido muy bueno siguiendo las órdenes de ancianos que están a miles de kilómetros, ahora mantén tu boquita cerrada y hazme el valor de no morirte, los de Oz tienen más refuerzos en camino y tu nave parece un pedazo de chatarra humeante.

El Deathscythe se posiciona frente a la cabina destrozada del Wing, la luz verde de sus sensores principales brilla en la oscuridad iluminando mi cabina.

Mi visión comienza a nublarse por la pérdida de sangre y la falta de aire, el dolor, que hasta ahora se había mantenido al margen de mi conciencia, empieza a invadir de apoco de mis sentidos por la baja abrupta de la adrenalina en mi cuerpo, apoyo la cabeza contra el respaldo del asiento, sintiendo cómo el sistema de soporte vital del traje falla definitivamente.

Calculé mal.

 Duo Maxwell no es una variable predecible dentro de esta ecuación y por primera vez desde que comenzó esta misión, no sé exactamente cuál es el siguiente paso ...



Hola mi gente como están ??
aquí su servidora regresando con un nuevo trabajo que espero les guste mucho
les recomiendo leer el cap escuchado la canción que deje en el inicio del post 
eso bebes espero que estén y se cuiden , tomen agüita 


16 ago 2026

Volver a amar cap10


Sus labios se separaron por falta de aire, sus corazones latían con fuerza a un mismo ritmo, Duo tenía los ojos cerrados, una de las manos de Heero acunó la mejilla del menor para atraerlo a su boca una vez más, cuando el teléfono de este comenzó a sonar. 

 _¿No piensas contestar, Heero?_ Dijo un Duo con la respiración alterada _ Puede ser Relena.

 _No es ella, quien llame puede esperar_ se acercó más a él, estrechando la distancia que los separaba, pero el teléfono no paraba de sonar, es más, el de Duo comenzó a sonar también.

 _ creo que contestaré… puede ser importante. Duo se alejó del mayor con el corazón aun latiendo como si fuera a salir de su pecho, tomó aire y contestó, del otro lado de la línea su amigo Wufei le gritaba que saliera de la casa de Yuy. _ creo que es mejor salir… Wufei está afuera.

El trenzado estaba muy nervioso, aquel beso había cambiado la atmósfera entre ellos, aún había cosas que tenían que decirse, pero él ni siquiera era capaz de mirarlo a los ojos. 

 _ Crees que me importa que estén afuera_ rodeó el escritorio tirando de uno de los brazos de Duo para acercarlo a él y rodear con su brazo la cintura de este_ en este momento tengo otras prioridades, mucho más importantes que ellos. 

 _No sé cómo reaccionar o qué pensar, creo que estoy en shock. 

 _no pienses Duo, solo… _La puerta fue azotada por fuertes golpes desde afuera. En ese momento Duo se separó de él, prácticamente huyendo, para abrir la puerta. 

 El pelinegro se encontraba maldiciendo en chino improperios dirigidos a Yuy. Duo lo tomó de la mano con la mirada suplicando que lo sacara de aquel lugar, Heero solo lo vio alejarse con el chino en el auto de este cuando su teléfono volvió a sonar, lo contestó sin ver quién llamaba pues ya intuía quien era.

 _Intenté advertirte que Wufei iba en camino. 

 _No llamaste en el mejor momento 

 _Me debes una motocicleta

 _ Llévala al taller, como agradecimiento por el favor. 

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 Desde lo más alto de un edificio en Nueva York podía ver gran parte de la gran manzana, era ya de noche y las luces de la ciudad que nunca duerme traían tanta claridad como si del día se tratara, su mano sujetaba una copa de cristal donde una solitaria aceituna nadaba en el claro licor 

 _señor Treize_ un joven vestido de negro entró a aquella oficina, traía consigo un folder con varios documentos _ Ha llegado el reporte desde Tokio. 

 _algún corredor que destaque? _ preguntó el castaño 

 _más que eso señor, el informante le ha mandado algunas fotografías que sé tomarán toda su atención. 

 El hombre de negro entregó el folder y se marchó. Al abrirlo lo primero con lo que se encontró fueron varias fotografías de un motorista acompañado de nada más ni nada menos que Trowa Barton, aún recordaba el mayor que él le debía una, ya que gracias a Trowa había perdido a su amado Duo. Siguió mirando las imágenes y se encontró con las de una muchachita, una muchachita que sin duda era su amado Duo, entonces una sonrisa se dibujó en su rostro.

 _así que al fin te encontré, Duo Maxwell. Después del accidente, al hacer algunas averiguaciones, descubrió que todo fue un engaño y más al entrar a la computadora de Duo y encontrar evidencia de movimientos bancarios, eso solo lo confirmó, su pequeño niño había estado haciendo planes a su espalda para escapar. Pero lo que él no sabía era que nadie escapaba de las manos de Treize Khushrenada sin pagar las consecuencias de su traición. El móvil sonó, al contestar supo de inmediato que era su informante

 _Has hecho un buen trabajo, serás recompensado 

 _ supongo que ya ha visto las imágenes _sabía que ese idiota de Barton había ayudado a mi Duo 

 _ pero aún no le he dicho la mejor parte… sé quién es realmente el sujeto de la motocicleta negra que llamó su atención, es Heero Yuy y Maxwell está junto a él. 

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 Llevaba toda la mañana trabajando en la moto de Trowa, agradecía que el mayor daño era solo de la carrocería que era fácil de reemplazar por otra, había quedado algo confundido cuando hace tres días atrás llegó al taller y se encontró con la máquina en ese lugar con una nota pegada, “me la debes”. Después de todo era la culpa de Duo lo sucedido con la máquina, también hace tres días que no había podido ver a Heero, eso lo tenía un tanto ansioso, tenían una conversación a medias que tenían que concluir pero… el trenzado no sabía cómo mirarlo a los ojos sin que su cara se transformara en una sinfonía de colores delatando su nerviosismo. Lo único que tenía en claro es que aquel beso lo había afectado, dejando a flote irremediablemente sentimientos que lo hacen sentirse un estúpido adolescente de nuevo. Por otro lado en esos días se había esforzado por terminar los planos del resto de sus autos, ya tenía listos 3 de estos, solo que quedaba el último que sería un reflejo de su propia personalidad.

 Tras el rotundo éxito de su presentación de exhibición ya tenía varios inversionistas interesados en ser parte del proyecto, como también en adquirir más de sus máquinas, eso lo tenía muy satisfecho y feliz, pero en el fondo él sentía que no podía disfrutar de aquella felicidad mientras que Treize siguiera buscándolo. Salió del taller, al llegar al recibidor su asistente ya se había marchado, había perdido la noción del tiempo de nuevo, al mirar la hora en su móvil faltaba poco para que fueran las 10 de la noche.

 Estaba por irse cuando notó luz en las escaleras que conducían al segundo piso, eso significaba que Heero estaba ahí. Puso un pie sobre la escalera y dudó si seguir subiendo, ¿que haría si se encontraba con él?, ¿estaba preparado para enfrentarlo?, no podía seguir huyendo, esa no era la forma de ser del gran dios de la muerte; él buscaba los problemas ,no se escondía de ellos. Con toda la fuerza de voluntad posible subió la escalera, la puerta de la oficina de Heero estaba abierta con la luz encendida, podía sentirse movimiento en el interior, se detuvo en el marco de la puerta apoyando su cuerpo contra el marco de esta cruzando sus brazos.

 _ por poco y pensé que era un ladrón_ dejó ver una de sus mejores sonrisas, frente a él se encontraba Heero El castaño estaba en su escritorio trabajando en su laptop, ni siquiera levantó su mirada porque sabía perfectamente quien era. 

 _tenemos una conversación pendiente_ le dijo inmutable 

 _lo sé_ el castaño se encontraba nervioso porque sabía cómo terminaría esa conversación 

 _ ahora no está Chang para que te salve_ levantó su vista por sobre su ordenador para observarlo_ así que habla, responderé todas tus dudas

 Caminó hasta llegar a una silla que estaba al lado del escritorio de Heero, se acomodó estirando sus piernas observando la punta de sus zapatos sin saber cómo actuar 

 _ creo que aún tengo sentimientos por ti… en este momento soy un caos de emociones 

 _con eso me basta_ cerró el ordenador_ eso es suficiente para aferrarme a ti y hacer que vuelvas a estar tan enamorado de mi como yo siempre lo he estado de ti_ se levantó caminando lentamente hasta donde se encontraba el dueño de su corazón_ Lograr que perdones todos mis errores, que confíes en mí, que me dejes sanar tus heridas, borrar de tu piel cualquier otra caricia que no sea mía_ las últimas palabras las susurró en el oído de este, su voz era ronca, cargada de deseo contenido. 

 El menor se dejó guiar por el sonido de aquella tentadora voz, quería besarlo con todas sus fuerzas, sabía que al hacerlo se derrumbaría toda barrera y cordura que aún le quedaba, pero en ese momento lo único que le importaba era ser consumido por ese fuego interior que poseía Heero y que solo él conocía a la perfección.

31 jul 2026

día 31 felicidad

Para 05:

Es extraño escribir estas líneas después de tanto tiempo. Hace años, nuestras manos solo conocían el peso del acero y el frío de nuestras cabinas, ahora, mientras escribo esto, mis manos están manchadas de tierra , ásperas por el trabajo, el aroma que inunda este lugar no es el de los circuitos quemados ni el de la pólvora sino el del café recién hecho de la mañana y el de una comida caliente por las noches frías.

Te escribo para decirte que hemos encontrado algo que no creíamos posible, el silencio, no ese silencio tenso que precede a una batalla, sino uno lleno de paz y tranquilidad.

Después de varios meses de nuestro reencuentro con nuestros queridos 01 y 02 decidimos acentarnos a vivir en un valle donde los únicos sensores que importan son los cambios de estación y el ritmo de la cosecha.

Tras mucho insistir de 02 , vivimos en una granja, dónde el tiempo no se nos escapa entre las prisas de la Alianza ni se nos agota en misiones suicidas. 

01, 03, 02 y yo hemos aprendido a existir sin una orden que cumplir .

01 se ha convertido en alguien que sabe disfrutar de una tarde sin mirar constantemente al horizonte buscando enemigos, su mirada ha cambiado, antes afilada, ahora se pierde con calma en los árboles o en los ojos de 02, por otro lado 02 sigue siendo el de siempre, llenando la casa con una risa que ya no necesita esconderse, y 03... parece haber encontrado, por fin, el lugar donde sus sombras no le persiguen, sino que simplemente descansan con él, eso me tranquiliza de sobre manera.

Te cuento esto no para presumir de nuestra suerte, sino para decirte que la felicidad no es la gloria que buscamos en el campo de batalla, es mucho más simple que eso, es esto, sentarse a una mesa a compartir el pan al final de un día de trabajo, sabiendo que mañana no nos obligarán a quemar el mundo cada vez que un político se sienta amenazado.

La paz que tanto nos costó comprar resultó ser más sencilla, más pequeña y a su vez , infinitamente más grande de lo que imaginamos en especial para nuestras propias vidas.

Te echamos de menos, en especial 02, después de convencer a 01 y esperar un tiempo prudente decidimos buscar denuevo el contacto contigo de esta manera tan tradicional.

Aquí siempre habrá un lugar en la mesa y un espacio bajo este inmenso cielo azul que, por fin, nos pertenece , si alguna vez el peso de tu propia justicia se vuelve demasiado pesado, recuerda que aquí hay un hogar donde el pasado no tiene permiso para entrar y que siempre te recibirá con los brazos abiertos.

Vive, 05 ese es el único deber que nos queda para con nosotros mismos

Con aprecio, quien te quiere como un hermano 

04

29 jul 2026

día 30 secreto

En un pequeño pueblo costero, lejos de los grandes centros tecnológicos , la vida transcurría con una lentitud sanadora. 

Un hombre de mirada intensa y pocas palabras, que ahora se hacía llamar Odin, trabajaba en un taller de reparaciones mecánicas junto a su esposo un joven de risa fácil, mirada amatista y cabello largo hasta los hombros, recogido en una coleta sencilla, conocido por todos como Hades, servía bebidas en la taberna local.

Llevaban meses bajo esas pieles nuevas, habían enterrado sus nombres reales en el vacío del espacio, cubriendo sus rastros con una red de datos falsos que ni siquiera el sistema ZERO podría desentrañar, pero vivir en la penumbra tiene un precio, el aislamiento de todo lo que alguna vez amaron, sus amigos que consideraban familia.

Una tarde, mientras el televisor de la taberna escupía noticias ruidosas, Duo -o Hades- se quedó petrificado con una bandeja en la mano.

"Fuentes oficiales confirman que los restos hallados en el cañón de medio oriente pertenecen a la nave de los fugitivos Quatre Winner y Trowa Barton ambos terroristas ex pilotos de Gundams. No hubo supervivientes."

La bandeja que Duo sostenía resbaló, astillándose contra el suelo de madera, el sonido fue un eco de su propio corazón rompiéndose, Heero que estaba sentado en una esquina sombría, alzó la vista. Sus ojos se encontraron y en ese silencio compartido, el peso de la noticia los golpeó como una onda de choque.

Habían llegado a la Tierra buscando seguridad, solo para descubrir que el mundo se había vuelto un lugar mucho más solitario.

Pasaron semanas de un duelo silencioso, cargando con la verdad de una pérdida que no podían gritar a nadie. Sin embargo la mente de Heero era más rápida que su conciencia, y algunos habitos nunca cambian buscando información del accidente de sus amigos notó algo extraño en los informes técnicos de la zona del desastre que circulaban en las redes de contrabando, un detalle que solo un piloto de su calibre detectaría, el ángulo del impacto no coincidía con una caída accidental.

Siguiendo una corazonada que desafiaba toda lógica, se prepararon para viajar hacia el desierto, se movieron como fantasmas, evitando las patrullas, guiados por una señal encriptada que parecía un susurro en la estática de la radio. 

Llegaron a una vieja construcción de adobe y paja oculta por las dunas y los espejismo producidos por el calor.
Al entrar, la oscuridad los recibió con el aroma a tierra y té de menta. Una figura alta, con el cabello cubriendo parte de su rostro, emergió de la penumbra apuntando los con un arma.

-Han tardado mucho en rastrear este secreto -dijo Trowa, bajando el arma al reconocer los ojos azules de Heero.

Detrás de él, Quatre apareció con una sonrisa débil pero llena de alivio , no hubo grandes exclamaciones dentro de ese refugio olvidado por Dios, los cuatro se miraron, reconociendo en los otros las mismas cicatrices y el mismo alivio de los que han regresado de la tumba.

-Pensamos que... -Duo no pudo terminar, su voz quebrándose mientras abrazaba a Quatre.

-Teníamos que dejar que el mundo creyera la mentira para poder proteger la verdad -respondió Quatre en un susurro-. Ahora, todos somos parte de lo mismo.

En esa habitación polvorienta, rodeados por el desierto, entendieron que su mayor triunfo no fue ganar la guerra, sino haber logrado que sus vidas fueran el único secreto que la Alianza nunca podrá descifrar. 

Ya no eran cinco pilotos de Gundam, eran cuatro sombras que, por fin habían encontrado la paz en el único lugar donde nadie los buscaría: entre los vivos que el mundo dio por muertos.


día 29 muerte

El descenso a través de la atmósfera fue un infierno de fricción y metal caliente, la nave dañada por los disparos de los interceptores en la órbita alta, caía como una estrella herida hacia los cañones de lo que antes fue el Oriente Medio, dentro de la cabina, el aire se estaba agotando, reemplazado por un frío sepulcral que parecía emanar de las propias consolas que morían una a una.

-Trowa, el radar indica que están sobre nosotros -dijo Quatre, su voz extrañamente calmada, envuelta en esa paz que solo llega cuando se acepta el final del camino.

Trowa no miró las pantallas. Sus ojos estaban fijos en el abismo que se abría frente a ellos, una garganta de piedra y sombras donde el viento aullaba como un lamento. 

Sabía que la Alianza no se detendría hasta ver cenizas, para el mundo, los pilotos de Gundam eran leyendas, y las leyendas solo son seguras cuando están tres metros bajo tierra.

-Es el momento -susurró Trowa.

No hubo una despedida dramática , en ese espacio confinado, rodeados por el olor a metal quemado era el fin de todas las cosas, se tomaron de la mano, la sensación que los rodeaba era de una quietud absoluta, como si el tiempo se hubiera detenido justo antes del impacto, la persecución los había llevado al límite de la existencia, al punto donde la luz se apaga y solo queda el vacío.

Desde el cielo, los pilotos de la Alianza observaron cómo la nave se estrellaba contra el lecho rocoso del cañón, la explosión era una flor de fuego naranja y negro que iluminó las paredes de piedra, seguida por un derrumbe masivo que sepultó los restos bajo toneladas de granito, en las frecuencias de radio, solo quedó la estática, no hubo señales de vida, ni transmisiones de emergencia. Solo un silencio denso, pesado, definitivo.

-Objetivos eliminados -informó el comandante de la unidad por el canal oficial.

Sin embargo, en la profundidad de una cueva natural oculta por el humo y el caos del derrumbe, dos figuras emergieron de las sombras, estaban cubiertas de polvo y ceniza, sus ropas desgarradas, pero sus corazones latían con una fuerza renovada.

Habían dejado atrás sus nombres, sus rangos y sus pesadillas en aquel incendio. Para el sistema, Quatre Winner y Trowa Barton habían dejado de respirar bajo los escombros.

Quatre miró hacia la boca de la cueva, donde el humo empezaba a disiparse, revelando un cielo terrestre inmenso y ajeno. Se sentía ligero, como si el peso de su propia historia se hubiera quemado en la explosión.

-Se acabó, Trowa -murmuró, sintiendo que el frío del final había sido reemplazado por el calor de un nuevo comienzo.

Trowa asintió, ajustándose la mochila con suministros que habían logrado sacar antes del impacto controlado, ya no eran piezas de ajedrez en un tablero político, ahora eran solo dos hombres caminando hacia el horizonte de un mundo que ya no los buscaba, habían cruzado el umbral de lo irreversible para encontrar, en ese silencio absoluto, la libertad que solo se encuentra cuando se ha perdido todo.


27 jul 2026

dia 28 impulso

Impulso

No hubo tiempo para pensar lo que pasaba en ese momento, antes de que el cerebro de Trowa pudiera procesar la trayectoria de la amenaza, la memoria muscular de su cuerpo ya había reaccionado.

Fue una descarga súbita, una orden biológica que viajó desde su médula hasta sus extremidades en una fracción de segundo, su cuerpo se lanzó hacia adelante, barriendo a Quatre de su posición junto al ventanal justo cuando un proyectil de alta precisión rompe el cristal donde antes estaba su cabeza.

-¡Muévete! -la voz de Trowa no era un grito, era un comando seco, nacido de ese motor interno que ignora el cansancio.

Quatre sintió el impacto del suelo, pero no hubo dolor, solo una vibración frenética recorriendo sus nervios, el ambiente cambió, el aire a su alrededor parecía haberse vuelto combustible, ya no era el joven millonario refinado que tocaba el violín, sino algo antiguo y salvaje, despertado por la inmediatez del peligro, tomando el control de sus sentidos, no necesitó mirar a Trowa para saber hacia dónde correr, sus pies se movieron por inercia, una fuerza que no pedía permiso y que los empujaba hacia los túneles inferiores de la propiedad.

Cada zancada era un latido explosivo, el sonido de sus propias respiraciones, rápidas y pesadas, marcaba el ritmo de una huida que se sentía más como un ataque hacia la libertad, Trowa sentía la presión en su espalda, ese deseo irrefrenable de girarse y enfrentar la sombra, pero la prioridad en ese momento era otra.

Era esa urgencia ciega que siente la presa cuando el depredador muestra los dientes, una aceleración del ser que convierte el miedo en pura energía .

Al llegar al hangar subterráneo, el olor a aceite actuó como un catalizador, Quatre se lanzó hacia el panel de control, sus dedos moviéndose con una velocidad que desafiaba su propia coordinación habitual, no había duda, no había vacilación, era el dictado del instinto puro, la respuesta mecánica de dos guerreros que, ante la posibilidad de ser acorralados, eligen estallar hacia adelante.

-Los motores están en marcha -jadeó Quatre, sintiendo cómo el rugido de las turbinas resonaba en sus huesos.

Trowa cerró la escotilla, sus ojos fijos en la rampa que se abría hacia la noche, el aire vibraba con la potencia acumulada, una tensión que solo podía liberarse con un salto al vacío.

Ya no se trataba de planear, se trataba de ese primer paso irreversible, el disparo inicial que los lanzaba hacia un destino que ya no podían detener.


26 jul 2026

día 27 sangre

El aire en la propiedad de la familia Winner siempre había sido ligero, pero esa noche se sentía denso, cargado de un rastro metálico que solo aquellos que han estado en el combate pueden reconocer, como una premonición de lo que se avecinaba para ellos.

Quatre estaba de pie en el gran salón, observando el retrato de su padre, sentía un calor punzante en sus sienes, un ritmo desbocado que le recordaba que él era el último de su linaje y por ende el encargado de proteger a su familia.

-¿Sientes eso, Trowa? -preguntó Quatre, pasando un dedo por el borde de una delicada copa de cristal.

Trowa, que revisaba el perímetro desde la sombra de los ventanales, no se movió, su atención estaba dividida entre los sensores de movimiento y el pulso visible en el cuello de Quatre. Para Trowa, la vida siempre se había reducido a eso, asegurar que ese flujo constante bajo la piel de Quatre no se detuviera nunca más.

-Es el peso de lo que heredamos -respondió Trowa, su voz apenas un roce en el aire-. La Alianza cree que puede borrar lo que somos simplemente cortando la conexión con el pasado, pero lo que llevamos dentro no se borra con decretos.

Quatre apretó los puños, de pronto recordó el desierto, los gritos de sus hermanas y la calidez roja que empapó la arena cuando su padre cayó, no era solo un recuerdo era una presencia vibrante que reclamaba justicia.

El gobierno no solo quería sus Gundams, querían tambien extinguir la llama que corría por sus venas, la misma que los hacía peligrosos porque no podían controlarla.

-Quieren que nos convirtamos en estatuas frías -murmuró Quatre, sintiendo una gota de sudor recorrer su espalda, tan caliente como una herida abierta- pero mientras este motor interno siga funcionando, no podrán atraparnos 

Trowa se acercó y puso una mano sobre el pecho de Quatre. 
Bajo la palma de su mano, sintió la vida golpeando con fuerza, una maquinaria biológica perfecta y apasionada, esa era la verdadera amenaza para la Alianza, no el metal de sus máquinas, sino la voluntad indomable que se transmitía de generación en generación, ese vínculo invisible que era más espeso que el agua y más fuerte que la traición.

-Si vienen por nosotros -dijo Trowa, sus ojos brillando con una determinación gélida-, descubrirán que lo que fluye en nosotros no es agua. Descubrirán que el color de nuestra resistencia es algo que no se puede lavar.

Quatre asintió, sintiendo cómo el miedo se transformaba en una resolución ardiente. No era solo por ellos; era por todos los que habían caído para que ellos pudieran estar ahí. 

La atmósfera en la habitación cambió ya no era un refugio, era un santuario donde la vida se preparaba para defenderse con uñas y dientes, lista para dejar su huella en el suelo antes de rendirse.


25 jul 2026

día 26 sueño

En su habitación en L4, Quatre se removía entre las sábanas, atrapado en una red de imágenes inconexas y sonidos distorsionados. El "Corazón del Espacio" no le daba descanso; el sistema ZERO, aunque desactivado físicamente, parecía haber dejado una antena residual en su conciencia.

En el sueño, Quatre veía una luz roja barriendo un pasillo de metal oscuro. Escuchaba el sonido de una válvula de vapor estallando justo a tiempo y veía una lanzadera civil con las llaves puestas, brillando bajo la luz de un hangar que no debería estar abierto. Pero lo más vívido era la sensación de una mano invisible cerrándose sobre el cuello de Heero y Duo.

Se despertó de golpe, con las mejillas bañadas en lágrimas y el corazón latiendo con una urgencia aterradora. No era una pesadilla común; era una advertencia de un riesgo inminente.

-Trowa... -susurró, buscando la mano de su compañero en la oscuridad.

-¿Qué pasa, Quatre? Estás temblando -la voz de Trowa era un ancla inmediata.

-estan en peligro -dijo Quatre, con los ojos muy abiertos, tratando de retener los detalles del hangar y los códigos de las escotillas que habían aparecido en su mente- pero hay una grieta en el muro. Alguien ha dejado una puerta abierta, por error o por destino. Si no les aviso ahora, los alcanzará.

Quatre se levantó y corrió hacia su terminal encriptada una terminal privada entre el y 01. Sus dedos volaron sobre las teclas, enviando ese paquete de datos que Heero recibiría a las 03:00 AM. Fue ese sueño, esa conexión casi mística con el flujo de los acontecimientos, lo que permitió que la "suerte" que experimentaron después no fuera solo azar, sino un camino trazado por la intuición de un amigo que se negaba a dejarlos caer.


24 jul 2026

Día 25: redención

El silencio del espacio profundo era el único juez que les quedaba, al interior de la pequeña nave espacial el parpadeo de las consolas proyectaba sombras largas sobre los rostros de Heero y Duo. Ya no había sirenas, ni botas golpeando el metal o balas surcando el aire, ni la mirada acusadora de un gobierno que los quería encadenar a su propia historia.

Heero observaba sus manos, durante años, esas manos habían sido herramientas de una justicia impuesta por otros, cargadas con el peso de órdenes que nunca cuestionó ya que le habían enseñado desde temprana edad a obedecer. Había pasado mucho tiempo tratando de compensar la destrucción que provocaron sus actos con una vigilancia eterna, creyendo que su utilidad como guardia era su única forma de pagar su deuda con el mundo, pero la traición de la Alianza le había revelado una verdad más simple.

-Heero... -Duo rompió el silencio, mirando por el cristal de la cabina hacia las estrellas distantes-. ¿Crees que alguna vez dejaremos de correr? ¿Crees que realmente podemos ser algo más que lo que ellos dicen que somos?

Heero se giró hacia él. Ya no veía al "Dios de la Muerte" que se ocultaba en las sombras, sino al hombre que le había enseñado que la vida tenía sabor, que el calor de una cama compartida valía más que cualquier victoria o alianza militar .

-No necesitamos que nos den permiso para ser libres, Duo -respondió Heero, y por primera vez, su voz no tenía el tono de un soldado informando detalles, sino el de alguien que finalmente ha soltado una carga muy pesada - No les debemos nada... Ni nuestra obediencia, ni nuestro martirio, y mucho menos nuestra esperanza .

Se levantó de su asiento y se acercó a Duo, tomando su mano. En ese contacto, Heero sintió que el círculo finalmente se cerraba.

Su camino hacia la luz no consistía en servir a una paz dictada por otros, sino en construir una propia. Su verdadera salvación no estaba en los tratados firmados en la Tierra, sino en la lealtad inquebrantable que se profesaban en ese vacío inmenso.

-Nuestra deuda con el pasado está pagada -continuó Heero-. A partir de ahora, cada aliento es nuestro. Cada kilómetro que recorramos lejos de sus guerras es nuestro regalo al mundo... y a nosotros mismos.

Duo apretó su mano y una paz genuina, una que no dependía de la ausencia de conflictos sino de la presencia de propósito, iluminó su rostro. Se inclinó hacia Heero, apoyando la frente contra la suya.

Ya no había manchas de sangre en sus consciencias que el amor no hubiera empezado a lavar, habían dejado de ser los niños que quemaron el cielo para convertirse en los hombres que heredarían las estrellas.

Heero activó el salto hiperespacial. No fijó las coordenadas hacia ninguna base conocida, sino hacia un sector donde ningún gobierno llegaba, un lienzo en blanco donde nadie conocía sus nombres ni sus pecados. La nave se impulsó hacia adelante, convirtiéndose en una mota de luz que desapareció en la inmensidad, dejando atrás las cenizas de la Alianza para abrazar, por fin, la claridad de su propia libertad.


23 jul 2026

Día 24: suerte

 El zumbido del dron de reconocimiento se detuvo justo sobre sus cabezas, proyectando una luz roja que barrió el pasillo de metal. Heero y Duo contuvieron el aliento, pegados el uno al otro contra la pared húmeda. El sensor de movimiento pasó a escasos centímetros de las botas de Duo, Un segundo más, un ángulo ligeramente distinto, y el escuadrón de asalto habría tenido sus coordenadas exactas.

Pero el sensor giró en la dirección opuesta, atraído por el estallido de una tubería de vapor que reventó por la presión en el extremo lejano del túnel. El dron se alejó, siguiendo el rastro de calor equivocado.

-No puede ser... -susurró Duo, con el corazón golpeándole las costillas. No había lógica en que esa válvula fallara justo en ese instante, pero el destino les había regalado un suspiro de tiempo.

Siguieron avanzando por las entrañas de la colonia, moviéndose por puro instinto. Llegaron a un hangar de carga que, según los mapas de Heero, debería haber estado sellado por el protocolo de seguridad. Sin embargo, al deslizar la mano por el panel, la puerta se abrió con un gemido hidráulico. Alguien había olvidado activar el cierre manual durante el último turno de mantenimiento; un error humano, una negligencia estadística que en cualquier otro momento sería irrelevante, pero que ahora significaba la diferencia entre la captura y la libertad.

Dentro, entre hileras de naves de transporte masivo, brillaba una pequeña lanzadera civil de corto alcance. Tenía los motores en precalentamiento, como si alguien la hubiera dejado lista para un viaje que nunca ocurrió.

-Heero, mira las llaves... están en la consola de encendido -Duo soltó una risa nerviosa, casi incrédula. Sus dedos volaron sobre los controles-. Si esto fuera una película, diría que la guionista nos quiere vivos.( La fanficker amor )

Heero no sonrió, pero sus hombros se relajaron un milímetro. Sabía que las probabilidades de encontrar una nave abierta, con combustible y con los sensores de vigilancia fuera de línea debido a una interferencia solar imprevista en el sector, eran de una entre un millón. El universo, que tantas veces les había dado la espalda, parecía estar sosteniéndoles la mano en medio del caos.

-No hagas preguntas, Duo. Solo vuela -ordenó Heero, ocupando el asiento del copiloto mientras los sistemas de la nave cobraban vida con un ronroneo suave.

La esclusa exterior del hangar se abrió lentamente. Fuera, los cazas de la Alianza patrullaban el vacío, pero una densa nube de escombros espaciales proveniente de un satélite antiguo desintegrado les proporcionaba el camuflaje perfecto para deslizarse hacia la oscuridad del espacio profundo.

Era como si las estrellas mismas hubieran decidido alinearse para protegerlos. Escaparon al vacío sin que un solo disparo fuera efectuado en su dirección, dejando atrás el encierro para adentrarse en la incertidumbre, pero con la extraña certeza de que, al menos por hoy, los dados habían rodado a su favor.

22 jul 2026

Día 23: desesperación

El frío del subnivel 4 no era solo ambiental, se sentía como una presión que se instalaba en la base de los pulmones. Heero y Duo se movían entre las tuberías de refrigeración, el eco de sus propias pisadas devolviéndoles una burla constante.

Atrás, el sonido de las botas tácticas golpeando el metal era un recordatorio rítmico de que el cerco se cerraba.
Duo sentía un nudo que le impedía tragar, sus manos, ágiles para forzar cualquier cerradura, resbalaban sobre el teclado de la escotilla de emergencia, un sudor frío le escocía en los ojos, en ese momento sentía miedo, pero no miedo a la muerte -había bailado con ella demasiadas veces-, era esa sensación punzante de que el suelo se había desintegrado bajo sus pies. Todo lo que habían construido se estaba escurriendo entre sus dedos como arena fina.

-No abre, Heero... el código no reconoce la entrada -la voz de Duo salió quebrada, un hilo fino que amenazaba con romperse- Cambiaron las frecuencias, dedujeron que intentaríamos escapar .

Heero se pegó a la pared, con el arma en alto, vigilando el pasillo en sombras, su rostro era una máscara de piedra, pero su mandíbula estaba tan apretada que los músculos le temblaban. Sus ojos azules escaneaban la oscuridad con una intensidad frenética, buscando una salida que la lógica le decía que no existía. Cada segundo que pasaba, el espacio se sentía más pequeño, el oxígeno más denso, la esperanza más débil

-Usa el bypass manual -ordenó Heero. Su tono era cortante, pero Duo detectó la vibración diferente, esa nota de urgencia que Heero solo emitía cuando el cálculo de probabilidades rozaba el cero.

-¡Lo estoy intentando! -Duo golpeó el panel con el puño, una reacción visceral ante la impotencia-. Nos han borrado, Heero. No existimos para el sistema. Somos fantasmas en una ratonera.

El sonido de un dron de reconocimiento zumbó sobre sus cabezas. Duo se pegó al pecho de Heero, buscando ese calor familiar, pero incluso el latido de su compañero era un tambor desbocado. La realidad los golpeaba: estaban solos, señalados por la misma mano que habían estrechado en señal de paz. 

La angustia no era un grito, era ese silencio ensordecedor que te dice que no hay ningún lugar a donde ir, que cada puerta lleva a un muro y que el mañana es una promesa que se acaba de romper.
Heero lo tomó por los hombros, obligándolo a mirarlo. En sus ojos no había planes de batalla, sino una necesidad primaria de aferrarse a lo único real que quedaba.

-Mírame, Duo. No pienses en el sistema. Piensa en nosotros.

Duo tomó una bocanada de aire temblorosa, tratando de llenar ese hueco negro que sentía en el estómago que sin duda era ansiedad . El mundo exterior era un enemigo inmenso y traidor, y por primera vez en años, la luz al final del túnel parecía haberse apagado para siempre.

Día 22: traición

La paz en la colonia L3 era, para Heero Yuy, un sistema operativo que requería vigilancia constante, no lo hacía por una verdadera necesidad sino más bien por costumbre o rutina de tener todo bajo control. Sin embargo, ni siquiera sus instintos de supervivencia lo prepararon para la notificación encriptada que recibió en su terminal privada a las 03:00 AM.

"Salgan de ahí ahora , 04"

El Gobierno Unificado de las Naciones Terrestres había emitido una orden de "recolección y reevaluación" para todos los ex-pilotos de Gundam, oficialmente, era un chequeo médico y psicológico "de rutina"; extraoficialmente, era una traición a los tratados de desmilitarización que ellos mismos habían firmado, donde además quedaba claro que ellos pasarían al anonimato.

Heero observó a Duo, que dormía plácidamente a su lado, con la trenza deshecha sobre la almohada. La idea de que el gobierno que ayudaron a instaurar ahora los viera como algo que debía ser eliminado le provocaba una náusea gélida.

-Duo, despierta -susurró Heero, activando el protocolo de borrado de datos de su ordenador y teléfonos 

-¿Mmm? Heero, son las tres... a menos que haya una invasión de pasteles, esto es ilegal -balbuceó Duo, parpadeando con pesadez, acurrucándose más en las cobijas.

- Duo, La Alianza ha reactivado los protocolos de contención... Vienen por nosotros.

Duo se sentó de golpe, la somnolencia desapareciendo instantáneamente de sus ojos violetas, reemplazada por una chispa de alerta que Heero no quería volver a ver en él.

-¿Después de todo lo que hicimos? ¿Después de sacrificarlo todo para darles su bendita paz? -la voz de Duo tembló, no de miedo, sino de una rabia contenida, miestras buscaba su ropa -. Eso es... es una puñalada por la espalda, Heero.

-Han enviado una unidad de fuerzas especiales. Estarán aquí en diez minutos -continuó Heero, entregándole a Duo una mochila con suministros de emergencia que siempre tenía lista-. Han usado nuestras frecuencias privadas para rastrearnos, seguramente esa es la razón de los problemas de comunicación que tuviste durante la tarde, solo alguien de nuestro círculo interno pudo ser capaz de filtrar nuestra ubicación.

Duo se quedó paralizado un segundo mientras se ponía las botas. La traición institucional era una cosa bastante común en sus trabajos, pero la posibilidad de que uno de sus propios compañeros hubiera entregado su posición era un dolor que no podía procesar.

-¿Crees que alguno de los chicos...? -Duo no pudo terminar la frase.

-No lo sé. Pero no podemos esperar a averiguarlo -sentenció Heero, tomando su arma y verificando el cargador-. Nuestra prioridad es salir de la colonia .

Salieron del departamento por la salida de incendios, moviéndose como sombras en una ciudad que, de repente, se sentía hostil. Mientras escuchaban las sirenas acercándose a su antiguo hogar, Duo miró hacia atrás una última vez. La traición había quemado el refugio que tanto les costó construir, recordándoles que para el mundo exterior, siempre serían herramientas de destrucción, sin importar cuánto amor guardaran en sus corazones.

-Heero -susurró Duo mientras bajaban hacia los niveles inferiores del puerto-. Si esto es el inicio una guerra de nuevo si nos quieren para luchar, esta vez no pelearé por ellos.

Heero le tomó la mano un segundo, un gesto rápido pero cargado de una promesa inquebrantable.

-Esta vez, solo pelearemos por nosotros.


Día 21: pérdida

(hola gentecilla , de aquí pa delante es como otra historia o "arco" )

Duo estaba sentado en la mesa de la cocina, sosteniendo una taza de café que ya se había enfriado. Miraba fijamente el estante donde descansaba un pequeño marco con una foto de todos ellos: Heero, Trowa, Quatre, Wufei y él, sonriendo tras el final de la guerra.

Algo se había roto ese día, pero no era un objeto, era una sensación extraña, como de pertenencia. 

Esa mañana, al intentar contactar con la red de antiguos pilotos para una reunión rutinaria, solo había encontrado estática y códigos de acceso denegados, no hubo explicaciones, solo el silencio digital de quienes ayer eran sus hermanos de armas, una premonición o tal vez un mal presagio invadió su corazón .

Duo pasó los dedos por la superficie de la mesa de madera que él mismo había ayudado a barnizar meses atrás, de repente, el departamento se sentía como un escenario de teatro al que se le estaban apagando sus luces, la seguridad de tener un hogar, la confianza en que sus sacrificios habían comprado un lugar en el mundo, se estaba desvaneciendo. 

No era la muerte lo que dolía, sino ver cómo la identidad que habían construido con tanto esfuerzo - la de hombres libres- les estaba siendo arrebatada por una burocracia invisible.

Sintió que perdía el suelo, no bajo sus pies, sino bajo su alma. El mundo les estaba robando el derecho a tener un pasado del cual estar orgullosos.


20 jul 2026

Día 20 : amar

 La noche en la colonia era profunda, pero dentro del departamento, el aire era cálido y vibraba con una tensión eléctrica y suave a la vez. No era la urgencia de quien teme morir mañana, sino la devoción de quien sabe que tiene toda una vida por delante.

Heero observaba a Duo desde el umbral de la habitación, el castaño se estaba desatando su trenza, un ritual que Heero siempre encontraba hipnótico y de cierta manera para él, hasta sensual.

Al notar su presencia, Duo dejó caer el cabello sobre sus hombros y le dedicó una sonrisa cargada de una picardia que solo Heero conocía.

—Misión cumplida, ¿no? —susurró Duo, refiriéndose a la paz que finalmente los rodeaba y por el maravilloso día que había pasado junto a su soldado perfecto.

Heero no respondió con palabras. Se acercó a él con pasos lentos, acortando la distancia hasta que pudo sentir el calor que emanaba del cuerpo de Duo. 

Sus manos, marcadas por cicatrices de mil batallas, subieron hasta el rostro de Duo, acunándolo con una delicadeza que desafiaba su naturaleza de soldado.

—Tú eres mi única misión ahora —respondió Heero con voz ronca.

El primer beso fue una exploración lenta, un recorrido de territorio sagrado, Duo entrelazó sus dedos en la nuca de Heero, profundizando el beso que este le daba, volviéndose una conversación sin palabras sobre el miedo que habían dejado atrás y el amor que los sostenía.

Se movieron hacia la cama con una sincronía perfecta, cada prenda caía sin apuro anticipando el deleite que tendrían, en la penumbra, sus cuerpos eran un mapa de su historia compartida, cicatrices que se encontraban y se reconocían, marcas de un pasado que ya no dolía porque ahora estaban cubiertas por caricias y besos dándoles un nuevo significado.

Heero subió sobre él como una pantera acechando a su presa, Duo abrió los ojos, buscándolo en la oscuridad sus miradas se cruzaron cargadas no solo de un deseo inmenso, sino también de amor.

—Heero... —jadeó Duo cuando sintió el peso y el calor de su compañero listo para deborarlo.

El mayor bajó besando el cuerpo de su adoración hasta llegar a su hombría que palpitaba por la necesidad de atenciones que no se hicieron esperar, introduciendo en su boca, la espalda de Duo se arqueó al instante, disfrutando de cada acaricia, de pronto y sin aviso, pudo sentir en su interior como dos dedos lo exploraban preparándolo para lo que se avecinaba .

Heero se separó de Duo por un instante para alcanzar su buró para sacar de el un líquido transparente y espeso con el cual lubricó su propio miembro y la entrada de su amado.

_está frío _ le susurró Duo con la voz entre cortada por la exitación 

_ no durará mucho así... _ le respondió volviendo a besarlo como si sus labios fueran la única agua del desierto.

Heero se movía con una intensidad controlada, deleitándose con cada espasmo del cuerpo contrario, susurrando el nombre de Duo contra su cuello, como una plegaria para el Dios de la muerte,  mientras Duo se aferraba a la espalda de Heero como si fuera su única ancla en el universo entero.

Con un ritmo delicadamente intenso, una marea de sensaciones los inundó arrastrándolos lejos de toda realidad, ambos alcanzaron el éxtasis  sin gritos de batalla, solo suspiros compartidos y una unión tan profunda que por un instante dejaron de ser dos individuos para convertirse en una sola alma...

Heero se quedó recostado al lado de Duo, abrazándolo con su brazo por la cintura, el menor apoyó la cabeza en su pecho, escuchando el latido del corazón de Heero, que finalmente latía al mismo compás que el suyo.

—Te amo, Heero —murmuró Duo, ya con los ojos pesados por el cansancio de un día feliz.

Heero besó la frente de éste y lo apretó más contra sí.

—Y yo a ti, Duo, siempre, serás solo tú 

En el silencio de la noche, rodeados por el eco de su entrega, ambos entendieron que ese era el verdadero significado de la victoria: haber encontrado un refugio donde el amor era la única ley y la piel de otro, su único hogar.


19 jul 2026

Día 19 : sanar

Sanar

El proceso de sanar no fue un evento repentino para Trowa, fue más bien como una herida de bala que cierra con puntos y paciencia , para él, sanar se parecía más a la reparación de una maquina, un trabajo paciente de limpiar, pulir  y sellar grietas que como cicatrices siempre formarían parte de la estructura.

Días después de su disculpa, Trowa se encontró en el pequeño jardín hidropónico que Quatre mantenía en la terraza del complejo donde estaban, el sol artificial de la colonia bañaba las plantas con una luz dorada tan cálida como el rubio .

—Heero dice que Duo ya está probando la motocicleta —comentó Quatre mientras podaba con cuidado unas flores blancas—. Dice que el ruido se escucha en tres sectores a la redonda.

Trowa dejó escapar una pequeña risa, un sonido que antes era casi inexistente en él.

—Duo siempre ha tenido una forma ruidosa de ser. Necesita que  todos sepan que sigue aquí.

Quatre dejó las tijeras y se acercó a él, observando cómo Trowa acariciaba la hoja de una planta con una delicadeza asombrosa.

—¿Y tú, Trowa? ¿Cómo te sientes hoy?

Trowa guardó silencio un momento, escuchando el latido tranquilo de su propio corazón. Ya no buscaba el ritmo de un temporizador de explosivos ni el zumbido de los motores de combate.

—Creo que finalmente he empezado a sanar de verdad —confesó, mirando a Quatre—. Durante años, pensé que mi único propósito era ser una herramienta, que las cicatrices eran mi única identidad verdadera , pero ahora entiendo que sanar no es olvidar lo que fuimos, sino elegir en qué nos convertiremos.

Quatre tomó su mano y la entrelazó con la suya.

—Nos convertiremos en personas que pueden ver el amanecer sin buscar enemigos por todas partes.

—Sí —asintió Trowa—. He descubierto que ver cómo crecen estas plantas, o escuchar las melodías de tu violín, tiene un poder para sanar que ningún médico militar podría explicar. He dejado de ser el "piloto de pruebas" de mi propia vida para empezar a vivirla.

En ese momento, la paz no era solo la ausencia de guerra, sino la presencia de esperanza. Trowa entendió que sanar era el acto de rebeldía más grande que podía cometer contra el destino que le habían impuesto.

Ya no era un soldado esperando la próxima misión , era un hombre que amaba y era amado, un hombre cuyas manos ahora se usaban para sostener y para proteger la vida que tanto le había costado alcanzar.

El círculo se había cerrado, el odio se había ido, la disculpa había sido aceptada y el alma de Trowa, por fin, estaba en paz.



18 jul 2026

Día 18 : disculpa

Disculpa

Para Trowa Barton, las palabras siempre habían sido como munición,  debían usarse con moderación y solo cuando el objetivo fuera claro, sin embargo, había una palabra que se le quedaba atascada en la garganta como un mecanismo encasquillado, la disculpa.

​Habían pasado semanas desde que el incidente con el sistema ZERO de Quatre quedó en el pasado, pero el silencio de Trowa se había vuelto más denso, no era por falta de afecto, sino por una culpa silenciosa que le carcomía.  él se culpaba por no haber llegado antes para evitar que el alma de Quatre se fragmentara bajo el peso del odio.

​Una noche, mientras Quatre afinaba su violín en el salón iluminado por la luz de las estrellas, Trowa se quedó observándolo desde las sombras del pasillo.

​—Sé que estás ahí, Trowa —dijo Quatre suavemente, sin dejar su tarea—. Puedo sentir tu tristeza... es... abrumadora, necesitas hablar de algo ?

​Trowa dio un paso al frente. Sus manos, que podían ensamblar un rifle en la oscuridad total, temblaron apenas un milímetro.

​—Quatre —comenzó, su voz más baja de lo habitual—. Nunca te ofrecí una disculpa.

​Quatre dejó el arco sobre la mesa y se giró, confundido.

—¿Una disculpa ... por qué? Tú me salvaste Trowa, arriesgaste tu vida para traerme de vuelta cuando yo estaba perdido en la oscuridad de mi propia locura.

​—Precisamente por eso —respondió Trowa, acercándose hasta quedar frente a él—. Me pido una disculpa a mí mismo por haber permitido que llegaras a ese punto y te la pido a ti por no haber sido la paz que necesitabas antes de que estallaras. Como soldado, fallé en proteger lo más valioso que tenía, y en ese momento aún no aceptaba... a ti.

​Quatre se puso de pie, conmovido por la honestidad brutal de aquel hombre que rara vez mostraba lo que había en su interior. Tomó las manos de Trowa llevándolas hasta su propio corazón.

​—Una disculpa no es necesaria cuando hubo amor en cada una de tus acciones aunque en ese momento aún no lo sabías —murmuró Quatre—. El dolor que pasamos no fue tu culpa, fue el precio que debimos pagar por la libertad... No cargues con el perdón de algo que ya fue sanado por tu amor, por nuestro amor.

​Trowa cerró los ojos, dejando que la tensión que había cargado en sus hombros durante meses finalmente se disolviera. Aceptar que no podía controlarlo todo, incluso el dolor de la persona que amaba, era su última lección.

​—Aun así —insistió Trowa, abriendo los ojos para mirar a Quatre con una devoción absoluta—, quería que lo escucharas, no como un informe, más bien como una persona cualquiera lo siento, Quatre.

​Quatre sonrió y en ese momento, la disculpa dejó de ser una carga para convertirse en el puente final hacia una paz sin fisuras, se abrazaron en medio de la habitación, entendiendo que, a veces, pedir perdón no es admitir una derrota,  liberar el corazón para que pueda seguir amando sin sombras.


17 jul 2026

dia 17 odio

 Odio

 

En la quietud de su hogar actual, Quatre solía tocar su violín para alejar los fantasmas del pasado, pero esa noche, sus dedos se detuvieron sobre las cuerdas  al ver a Trowa limpiar sus cuchillos de combate por pura inercia.

 

El silencio entre ellos no era el habitual de paz, estaba cargado con el peso de un recuerdo compartido que ambos evitaban, la época en que el odio era su único motor.

 

​—¿Todavía lo sientes, Trowa? —preguntó Quatre, su voz apenas un susurro que rompió la tensión de la sala.

 

​Trowa dejó el cuchillo sobre el paño blanco, no necesitó preguntar a qué se refería, sus mentes estaban conectadas por una red de batallas y tragedias que nadie más podía entender.

 

​—El odio no desaparece, Quatre. Solo se entierra —respondió Trowa con su característica frialdad, aunque sus ojos buscaban los del rubio—. Recuerdo el día que destruiste aquella colonia con el sistema ZERO. Sentí un odio profundo... no hacia ti, sino hacia el universo que obligó a alguien tan puro a convertirse en un monstruo.

 

​Quatre bajó la mirada hacia sus manos, aún podía sentir el eco de la locura que lo invadió cuando su padre murió, en aquel entonces, el odio lo cegó, una fuerza destructiva que lo llevó a apretar el gatillo contra todo lo que amaba.

 

​—Yo odiaba todo —confesó Quatre, con una lágrima traicionera surcando su mejilla—. Odiaba la guerra, odiaba a la Alianza, y por un momento, me odié a mí mismo tanto que quería que el espacio se tragara mi existencia...el odio era lo único que me mantenía despierto, lo único que me daba fuerzas para seguir pilotando.

 

​Trowa se levantó y caminó hacia la ventana donde el rubio se encontraba , puso una mano sobre el hombro de Quatre, sintiendo el leve temblor del joven.

 

​—Ese odio casi nos destruye a ambos —dijo Trowa, obligando a Quatre a soltar su violín para abrazarlo—. Pero fue ese mismo sentimiento el que nos hizo reconocer el vacío en el otro, aprendimos que el odio es un fuego que consume al que lo porta, y que la única forma de apagarlo era dejar que alguien más compartiera la carga.

 

​Quatre hundió el rostro en el pecho de Trowa, aferrándose a su suéter recordó el momento en la guerra en que Trowa se interpuso en su camino para detener su locura, arriesgando su propia vida, fue el sacrificio de Trowa lo que transformó el odio de Quatre en un dolor sanador que  finalmente se transformó en amor.

 

​—A veces temo que el mundo vuelva a darnos razones para odiar —murmuró Quatre contra su pecho.

 

​Trowa lo apretó con más fuerza, su mirada fija en el horizonte estrellado tras la ventana.

 

​—Si el mundo nos devuelve al odio, lo enfrentaremos juntos —sentenció Trowa—. Porque ahora sé que incluso en medio del odio más puro, existe la posibilidad de encontrar un refugio... Tú eres mi refugio, Quatre.

 

​El violín permaneció en silencio el resto de la noche, el odio seguía ahí, en las cicatrices de sus cuerpos y en las sombras de sus memorias, pero ya no tenía poder sobre ellos.

 

Habían convertido las cenizas de su pasado en los cimientos de un futuro donde el único sentimiento que reinaba era la gratitud de haber sobrevivido a sí mismos.

16 jul 2026

dia 16 objetivo

 

Obejetivo

La mañana del cumpleaños comenzó con una precisión que solo Heero Yuy podría ejecutar, la luz artificial de la colonia se filtraba suavemente por la ventana, Heero ya estaba despierto, no hubo alarmas ruidosas, solo el aroma de unos panqueques recién hechos y el café favorito de Duo invadiendo la habitación.

—Feliz cumpleaños, Duo —susurró Heero cuando el castaño comenzó a estirarse, desorientado.

Duo abrió los ojos y, al ver la bandeja de desayuno y la expresión extrañamente suave de Heero, soltó una carcajada llena de deleite.

—¿Heero? ¿Tú cocinando sin que nada haya explotado? Definitivamente es un milagro de cumpleaños —bromeó Duo, sentándose de un salto.

Pero eso era solo el inicio, durante el resto del día, Heero guió a Duo a través de una serie de eventos que parecían casuales pero estaban fríamente cronometrados, visitaron el parque botánico de la colonia cuando la luz era perfecta, almorzaron en ese pequeño restaurante italiano que Duo siempre miraba de lejos y no hubo ni rastro de Wufei o misiones de último minuto.

Heero había "neutralizado" cualquier distracción externa con días de antelación.

Al caer la noche, Heero llevó a Duo al pequeño almacén secreto que había alquilado cerca del puerto espacial.

—Heero, si esto es una trampa de entrenamiento, juro que voy a... —Duo se interrumpió al entrar.

El lugar estaba decorado con una sencillez elegante, iluminado por luces cálidas que daban un encanto especial al frío metal, en el centro, había una mesa para dos con los platos que Heero había aprendido a preparar en secreto, pero el verdadero regalo estaba al fondo, cubierto por una lona.

Heero retiro la lona y debajo  descansaba una motocicleta antigua, restaurada a mano por él mismo, no era una máquina de guerra, sino un vehículo diseñado para la libertad,

Duo se quedó sin palabras, sus dedos recorrieron el metal pulido, sintiendo el esfuerzo  que Heero había puesto en cada tornillo.

—Heero... esto es... no tengo palabras —susurró Duo, lanzándose a sus brazos.

Heero lo sostuvo con fuerza, sintiendo el latido acelerado de Duo contra su pecho.

En su mente, una pantalla imaginaria repasó los parámetros de la misión:

*Bienestar del sujeto: Óptimo.

*Sorpresa: Ejecutada con éxito.

*Vínculo emocional: Reforzado.

Mientras Duo lo besaba con una pasión renovada, Heero cerró los ojos y, por primera vez en su vida, se permitió sentir una satisfacción que no venía de una batalla ganada, sino de una vida compartida.

*Objetivo de la misión: Cumplido al 100%.

15 jul 2026

día 15 encantó

Si Duo era el estrépito de una tormenta y Heero el rayo que la cruzaba, Quatre y Trowa eran la calma que quedaba después de la lluvia. En el apartamento de los Winner, la palabra encanto no se usaba para describir algo superficial; era la definición misma de su convivencia.

Trowa se encontraba sentado frente al ventanal, observando las luces de la colonia con esa expresión imperturbable que solía alejar a los extraños. Sin embargo, cuando Quatre entró en la habitación llevando dos tazas de té, el rostro de Trowa se suavizó de una manera casi imperceptible para cualquiera que no fuera el joven de cabellos dorados.

-Te has quedado absorto de nuevo, Trowa -dijo Quatre con una sonrisa suave, dejando el té sobre la mesa.

Trowa lo miró y, por un segundo, se permitió perderse en el encanto de los ojos azul cielo de su compañero. Quatre tenía esa capacidad innata de suavizar los bordes afilados del mundo de un soldado.

-Solo pensaba en lo mucho que ha cambiado todo -respondió Trowa con su voz pausada-. Hubo un tiempo en que el único encanto que encontraba en la vida era el riesgo de una misión o la precisión de un disparo. Ahora...

Hizo una pausa, extendiendo su mano para que Quatre la tomara. El contacto fue ligero, pero cargado de una electricidad reconfortante.

-Ahora el encanto reside en estas pequeñas cosas -continuó Trowa-. En el sonido de tu violín por las mañanas, en la forma en que cuidas de todos nosotros, incluso cuando no te lo pedimos. Tienes un encanto que me hace olvidar que alguna vez fuimos armas de guerra.

Quatre se sonrojó ligeramente, sentándose a su lado en el sofá. Para él, el encanto de Trowa no residía en su misterio, sino en su gran lealtad . Trowa era un hombre de pocas palabras, pero sus acciones lo decían todo.

-A veces me asusta que este encanto se rompa -confesó Quatre, apoyando la cabeza en el hombro del más alto-. Que el mundo exterior decida iniciar una nueva guerra donde debamos actuar nuevamente.

Trowa pasó un brazo alrededor de la cintura del rubio, atrayéndolo hacia sí.

-No dejaré que pase, Quatre. Hemos luchado lo suficiente para ganar este derecho. El encanto de nuestra paz es mi prioridad ahora. Si alguien intenta arrebatárnoslo, descubrirán que el soldado que fui sigue aquí, solo que ahora tiene una razón real para pelear.

Se quedaron así, en un silencio cómodo que no necesitaba ser llenado, su relación no necesitaba de grandes gestos ni de declaraciones ruidosas, se alimentaba de la comprensión mutua, de la paz que solo dos almas que han visto el horror pueden apreciar verdaderamente cuando encuentran el amor.




14 jul 2026

dia 14 daño

 

Daño

 

Hubo un tiempo en que la palabra daño no era una abstracción emocional para Heero y Duo, era más bien una medida estadística. En la cabina del Wing y del Deathscythe, el daño se calculaba en porcentajes de blindaje perdido, en litros de combustible derramado, pero el daño más profundo era el que no aparecía en los monitores.

 

Sucedió después de una de sus incontables batallas, Duo había regresado a la base secreta con el hombro dislocado y la mirada inusualmente apagada. Heero lo encontró en el hangar, intentando vendarse solo con manos temblorosas.

 

-Déjame -dijo Heero, arrebatándole la venda con una brusquedad que ocultaba una urgencia desesperada por ayudar.

 

-Es solo un rasguño, Heero. He sufrido más daño cayéndome de un árbol de pequeño -intentó bromear Duo, pero la risa se transformó en un gemido de dolor cuando Heero aplicó presión.

 

Heero se detuvo, sus ojos azules se clavaron en los de Duo en aquel entonces, Heero no sabía cómo consolar, solo sabía como matar, para él, Duo era la única pieza de ese mundo caótico que valía la pena mantener intacta lo más posible.  verlo herido le provocaba una sensación de cortocircuito interno que no sabía nombrar o explicar.

 

-El daño físico se cura -sentenció Heero, su voz vibrando con una intensidad contenida- pero te estás rompiendo por dentro. Duo, tu tasa de error en combate ha subido un 15%, estás dejando que la guerra te haga un daño que no puedo reparar con herramientas.

 

Duo bajó la cabeza, dejando que su larga trenza despeinada cayera sobre su hombro.

 

-¿Y tú no, Heero? Te tratas como si fueras una máquina desechable. Te lanzas al peligro como si no importara cuánto daño reciba tu cuerpo, me aterra que un día te rompas tanto que no quede nada de ti para que yo pueda encontrarlo.

 

En ese momento, en la penumbra del hangar, ambos comprendieron que se estaban haciendo daño mutuamente de la forma más suave posible, preocupándose el uno por el otro en un mundo que les exigía ser despiadados.

 

Cada herida de Heero era un golpe al corazón de Duo, y cada lágrima contenida de Duo era un fallo en el sistema operativo de Heero.

 

-Prométeme algo -susurró Duo, rompiendo el silencio- prométeme que, si sobrevivimos a esto, dejaremos de hacernos tanto daño, que buscaremos una vida donde las cicatrices solo sean recuerdos, no heridas abiertas.

 

Heero no prometió nada con palabras, pues los soldados no hacían promesas que el destino podía romper. En su lugar, terminó de vendar a Duo con una delicadeza que contradecía su entrenamiento, asegurándose de que cada nudo fuera firme.

 

Ese fue el día en que Heero entendió que su misión no era solo ganar la guerra, sino minimizar el daño en el alma del chico de la trenza. Años después, mientras preparaba el regalo de cumpleaños de Duo, Heero todavía recordaba aquel hangar y agradecía que, por fin, el único daño que existía entre ellos era el miedo irracional a la ausencia, un dolor que solo el amor era capaz de sanar.

 

Encanto

Si Duo era el estrépito de una tormenta y Heero el rayo que la cruzaba, Quatre y Trowa eran la calma que quedaba después de la lluvia. En el apartamento de los Winner, la palabra encanto no se usaba para describir algo superficial; era la definición misma de su convivencia.

 

​Trowa se encontraba sentado frente al ventanal, observando las luces de la colonia con esa expresión imperturbable que solía alejar a los extraños. Sin embargo, cuando Quatre entró en la habitación llevando dos tazas de té, el rostro de Trowa se suavizó de una manera casi imperceptible para cualquiera que no fuera el joven de cabellos dorados.

 

​-Te has quedado absorto de nuevo, Trowa -dijo Quatre con una sonrisa suave, dejando el té sobre la mesa.

 

​Trowa lo miró y, por un segundo, se permitió perderse en el encanto de los ojos azul cielo de su compañero. Quatre tenía esa capacidad innata de suavizar los bordes afilados del mundo de un soldado.

 

​-Solo pensaba en lo mucho que ha cambiado todo -respondió Trowa con su voz pausada-. Hubo un tiempo en que el único encanto que encontraba en la vida era el riesgo de una misión o la precisión de un disparo. Ahora...

 

​Hizo una pausa, extendiendo su mano para que Quatre la tomara. El contacto fue ligero, pero cargado de una electricidad reconfortante.

 

​-Ahora el encanto reside en estas pequeñas cosas -continuó Trowa-. En el sonido de tu violín por las mañanas, en la forma en que cuidas de todos nosotros, incluso cuando no te lo pedimos. Tienes un encanto que me hace olvidar que alguna vez fuimos armas de guerra.

 

​Quatre se sonrojó ligeramente, sentándose a su lado en el sofá. Para él, el encanto de Trowa no residía en su misterio, sino en su gran lealtad . Trowa era un hombre de pocas palabras, pero sus acciones lo decían todo.

 

​-A veces me asusta que este encanto se rompa -confesó Quatre, apoyando la cabeza en el hombro del más alto-. Que el mundo exterior decida iniciar una nueva guerra donde debamos actuar nuevamente.

 

​Trowa pasó un brazo alrededor de la cintura del rubio, atrayéndolo hacia sí.

 

​-No dejaré que pase, Quatre. Hemos luchado lo suficiente para ganar este derecho. El encanto de nuestra paz es mi prioridad ahora. Si alguien intenta arrebatárnoslo, descubrirán que el soldado que fui sigue aquí, solo que ahora tiene una razón real para pelear.

 

​Se quedaron así, en un silencio cómodo que no necesitaba ser llenado, su relación no necesitaba de grandes gestos ni de declaraciones ruidosas, se alimentaba de la comprensión mutua,  de la paz que solo dos almas que han visto el horror pueden apreciar verdaderamente cuando encuentran el amor.