27 jul 2026

dia 28 impulso

Impulso

No hubo tiempo para pensar lo que pasaba en ese momento, antes de que el cerebro de Trowa pudiera procesar la trayectoria de la amenaza, la memoria muscular de su cuerpo ya había reaccionado.

Fue una descarga súbita, una orden biológica que viajó desde su médula hasta sus extremidades en una fracción de segundo, su cuerpo se lanzó hacia adelante, barriendo a Quatre de su posición junto al ventanal justo cuando un proyectil de alta precisión rompe el cristal donde antes estaba su cabeza.

-¡Muévete! -la voz de Trowa no era un grito, era un comando seco, nacido de ese motor interno que ignora el cansancio.

Quatre sintió el impacto del suelo, pero no hubo dolor, solo una vibración frenética recorriendo sus nervios, el ambiente cambió, el aire a su alrededor parecía haberse vuelto combustible, ya no era el joven millonario refinado que tocaba el violín, sino algo antiguo y salvaje, despertado por la inmediatez del peligro, tomando el control de sus sentidos, no necesitó mirar a Trowa para saber hacia dónde correr, sus pies se movieron por inercia, una fuerza que no pedía permiso y que los empujaba hacia los túneles inferiores de la propiedad.

Cada zancada era un latido explosivo, el sonido de sus propias respiraciones, rápidas y pesadas, marcaba el ritmo de una huida que se sentía más como un ataque hacia la libertad, Trowa sentía la presión en su espalda, ese deseo irrefrenable de girarse y enfrentar la sombra, pero la prioridad en ese momento era otra.

Era esa urgencia ciega que siente la presa cuando el depredador muestra los dientes, una aceleración del ser que convierte el miedo en pura energía .

Al llegar al hangar subterráneo, el olor a aceite actuó como un catalizador, Quatre se lanzó hacia el panel de control, sus dedos moviéndose con una velocidad que desafiaba su propia coordinación habitual, no había duda, no había vacilación, era el dictado del instinto puro, la respuesta mecánica de dos guerreros que, ante la posibilidad de ser acorralados, eligen estallar hacia adelante.

-Los motores están en marcha -jadeó Quatre, sintiendo cómo el rugido de las turbinas resonaba en sus huesos.

Trowa cerró la escotilla, sus ojos fijos en la rampa que se abría hacia la noche, el aire vibraba con la potencia acumulada, una tensión que solo podía liberarse con un salto al vacío.

Ya no se trataba de planear, se trataba de ese primer paso irreversible, el disparo inicial que los lanzaba hacia un destino que ya no podían detener.


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