13 jul 2026

dia 13 envidia

 

Envidia

Para Heero, el tiempo siempre había sido una magnitud física, algo que se medía en segundos para la detonación o en minutos para la llegada de un transbordador, pero los días previos al cumpleaños de Duo, el tiempo se transformó en un veneno lento.

 

Sus jefes habían asignado a Duo y a Wufei una misión de reconocimiento en los niveles inferiores en L5.

 

Requería horas de preparación técnica, simulacros de infiltración y turnos de vigilancia que se extendían hasta la madrugada. Mientras Heero se quedaba en el departamento, un sentimiento amargo comenzaba a corroer su disciplina.

 

Era envidia.

 

No era envidia por la misión en sí -Heero había realizado cientos de ellas-, sino por la proximidad. Wufei tenía acceso al tiempo de Duo, a sus bromas constantes bajo la presión del trabajo, incluso a sus quejas constantes por cualquier cosa.

 

Una tarde, mientras Heero revisaba unos informes de balística, vio a los dos regresar, venían discutiendo, como siempre, Wufei con su semblante severo y Duo moviendo las manos con entusiasmo, rozando accidentalmente el hombro del piloto del Altron mientras reía.

 

Heero apretó el bolígrafo con tanta fuerza que el plástico crujió.

 

-Llegas tarde -dijo Heero cuando Duo finalmente entró al departamento, dos horas después de lo previsto. Su voz sonó más fría de lo que pretendía, un mecanismo de defensa automático.

 

-¡Lo siento, Heero! Wufei es un perfeccionista insufrible. Nos hizo repetir el protocolo de cierre tres veces porque decía que mi técnica era "descuidada" -Duo se dejó caer en el sofá, exhausto- Mañana tenemos que estar en el hangar a las seis de la mañana .

 

Heero no respondió de inmediato. La imagen de Wufei y Duo compartiendo esas horas de soledad profesional le provocaba una punzada de irritación.

 

Él debería estar allí. Él debería ser quien escuchara las quejas de Duo sobre los protocolos.

 

-Wufei es eficiente -logró decir Heero - Pero podrías haber solicitado un relevo de trabajo por motivos de descanso.

 

Duo lo miró con curiosidad, una pequeña sonrisa formándose en sus labios.

 

-Vaya... ¿el soldado perfecto está sugiriendo que me salte el reglamento? ¿O es que extrañas a tu compañero de piso?

 

Heero desvió la mirada hacia la ventana. No podía admitir que sentía envidia de la libertad de Wufei para estar cerca de él sin tener que esconderse tras una "misión secreta" de cumpleaños. Se sentía estúpido compitiendo por la atención de Duo con uno de sus camaradas más antiguos, pero el sentimiento estaba ahí, palpitando bajo su piel.

 

-Solo me aseguro de que estés en condiciones óptimas para... tus deberes -mintió Heero.

 

Duo se levantó y se acercó a él, rodeando su cuello con los brazos por la espalda.

 

-Tranquilo, Heero. Wufei es solo un bloque de hielo con un manual de justicia bajo el brazo. Tú eres el único que me quita el sueño -le susurró al oído, besando su mejilla.

 

Ese pequeño gesto calmó el incendio de la envidia por un momento, pero Heero sabía que tendría que soportar un día más de esa separación forzada.

 

Mientras Duo se iba a duchar, Heero volvió a sus notas de cumpleaños. Si Wufei tenía el tiempo de Duo ahora, Heero se aseguraría de que el futuro, empezando por su día especial, le perteneciera solo a ellos dos.

 

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