3 jul 2026

DIA 3 sonrisa

 El día había comenzado frío. Afuera, el cielo gris amenazaba con lluvia; incluso dentro de una colonia espacial, se respetaban las estaciones del año y la lluvia era el método predilecto para mantener la estructura limpia a gran escala.

​Era temprano por la mañana y un delicioso aroma a café inundaba el pequeño departamento, llenando el lugar de calidez. Heero estiró los brazos, encontrando el lugar de Duo vacío. Era poco común que el trenzado despertara antes que él. Tomó el chándal que estaba a los pies de la cama para cubrir su desnudez y se encaminó a la cocina. Allí estaba a quien buscaba, de espaldas, preparando tostadas en silencio. Heero se aproximó y lo abrazó por la cintura.

​-¿Por qué no estás en la cama? -le preguntó, pegando los labios al cuello de Duo.

​-Pensé que tendrías hambre. Sé que no te gusta comer mucho cuando estamos en misión -respondió este, sin dejar su tarea.

​-Lo que quiero "comer" está de pie en la cocina cuando debería estar en nuestra cama... aunque el olor del café me encanta.

​-Tienes suerte de que preparar café sea lo mejor que sé hacer. -Duo tomó dos tazones, vertió el líquido humeante en ellos y se dispuso a llevarlos a la mesa.

​-No solo eres bueno para el café. Lo de anoche... fue muy bueno.

​Duo comenzó a toser; las palabras de Heero lo habían tomado por sorpresa. Él no solía ser tan expresivo con sus sentimientos.

​-¿Quién eres y qué le hiciste a mi Heero? -preguntó de forma dramática.

​-No digas estupideces... Eres un idiota, lo sabes. -En el rostro de Heero se reflejó una sonrisa que pronto se transformó en una risa clara y gentil.

​-¡Diablos, estás riendo! Necesito mi celular y sacarte una foto o Quatre jamás me va a creer.

​-¿Tan raro es? Sonreír es algo normal, además, tú siempre lo alegras todo. -Heero se acercó a un Duo frenético, que ya empezaba a esparcir el contenido de su mochila por el sofá buscando el teléfono, y lo detuvo con un beso.

​-Con besos no lograrás que me olvide de que te reíste. Fue una risa sincera.

​-Entonces ven y hazme sonreír otra vez...

​Heero lo tomó de la mano para llevarlo de regreso a la habitación. En la mesa, el café terminó por enfriarse.

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