"Salgan de ahí ahora , 04"
El Gobierno Unificado de las Naciones Terrestres había emitido una orden de "recolección y reevaluación" para todos los ex-pilotos de Gundam, oficialmente, era un chequeo médico y psicológico "de rutina"; extraoficialmente, era una traición a los tratados de desmilitarización que ellos mismos habían firmado, donde además quedaba claro que ellos pasarían al anonimato.
Heero observó a Duo, que dormía plácidamente a su lado, con la trenza deshecha sobre la almohada. La idea de que el gobierno que ayudaron a instaurar ahora los viera como algo que debía ser eliminado le provocaba una náusea gélida.
-Duo, despierta -susurró Heero, activando el protocolo de borrado de datos de su ordenador y teléfonos
-¿Mmm? Heero, son las tres... a menos que haya una invasión de pasteles, esto es ilegal -balbuceó Duo, parpadeando con pesadez, acurrucándose más en las cobijas.
- Duo, La Alianza ha reactivado los protocolos de contención... Vienen por nosotros.
Duo se sentó de golpe, la somnolencia desapareciendo instantáneamente de sus ojos violetas, reemplazada por una chispa de alerta que Heero no quería volver a ver en él.
-¿Después de todo lo que hicimos? ¿Después de sacrificarlo todo para darles su bendita paz? -la voz de Duo tembló, no de miedo, sino de una rabia contenida, miestras buscaba su ropa -. Eso es... es una puñalada por la espalda, Heero.
-Han enviado una unidad de fuerzas especiales. Estarán aquí en diez minutos -continuó Heero, entregándole a Duo una mochila con suministros de emergencia que siempre tenía lista-. Han usado nuestras frecuencias privadas para rastrearnos, seguramente esa es la razón de los problemas de comunicación que tuviste durante la tarde, solo alguien de nuestro círculo interno pudo ser capaz de filtrar nuestra ubicación.
Duo se quedó paralizado un segundo mientras se ponía las botas. La traición institucional era una cosa bastante común en sus trabajos, pero la posibilidad de que uno de sus propios compañeros hubiera entregado su posición era un dolor que no podía procesar.
-¿Crees que alguno de los chicos...? -Duo no pudo terminar la frase.
-No lo sé. Pero no podemos esperar a averiguarlo -sentenció Heero, tomando su arma y verificando el cargador-. Nuestra prioridad es salir de la colonia .
Salieron del departamento por la salida de incendios, moviéndose como sombras en una ciudad que, de repente, se sentía hostil. Mientras escuchaban las sirenas acercándose a su antiguo hogar, Duo miró hacia atrás una última vez. La traición había quemado el refugio que tanto les costó construir, recordándoles que para el mundo exterior, siempre serían herramientas de destrucción, sin importar cuánto amor guardaran en sus corazones.
-Heero -susurró Duo mientras bajaban hacia los niveles inferiores del puerto-. Si esto es el inicio una guerra de nuevo si nos quieren para luchar, esta vez no pelearé por ellos.
Heero le tomó la mano un segundo, un gesto rápido pero cargado de una promesa inquebrantable.
-Esta vez, solo pelearemos por nosotros.
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